En esta foto de archivo tomada el 15 de diciembre de 2020, un trabajador médico muestra un vial con la vacuna Sputnik V en una clínica en la ciudad de Vladivostok, en el extremo oriental. (Pavel KOROLYOV / AFP).
En esta foto de archivo tomada el 15 de diciembre de 2020, un trabajador médico muestra un vial con la vacuna Sputnik V en una clínica en la ciudad de Vladivostok, en el extremo oriental. (Pavel KOROLYOV / AFP).
/ PAVEL KOROLYOV
Agencia AFP

La vacuna rusa ha generado división entre los países del antiguo bloque del este que dependían de Moscú, algunos de los cuales la consideran una bendición y otros un instrumento de propaganda del Kremlin.

Los países en la región han sido particularmente golpeados por el virus y están atrapados entre la vacuna -ya disponible- de su antiguo aliado y la resistencia de la Unión Europea (UE) a la influencia rusa.

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Los analistas aseguran que las disputas benefician a Rusia y a sus esfuerzos por sembrar la discordia en la región desde que el comunismo cayó hace más de tres décadas.

“Esta claro que Sputnik V se ha convertido en una herramienta de poder blando (soft power) para Rusia”, dice a la AFP Michal Baranowski, del German Marshall Fund de Estados Unidos.

“El objetivo político de la estrategia (rusa) es dividir a Occidente”, dice Baranowski, que lidera la oficina de la Fundación de Varsovia.

Esolovaquia se enfrentó a una crisis de gobierno solo unos días después de recibir su primera partida de vacunas Sputnik V el 1 de marzo.

El primer ministro Igor Matovic elogió el fármaco asegurando que “el covid-19 no sabe nada de geopolítica”, mientras el canciller Ivan Korcok considera que la vacuna es un “arma de guerra híbrida”.

“Ayudaré a mi país”

La vacuna tiene 91,6% de eficacia contra el coronavirus, según un estudio reciente, y ya la han administrado en varios países.

Todavía debe ser aprobada por la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) para poder utilizarla en la UE, aunque algunos países del este ya empezaron a aplicarla.

Países miembros de la UE como Eslovaquia empiezan a mirar al este tras la exasperante lentitud con que Europa inició la campaña de inmunización con las vacunas de Pfizer/BioNTech, AstraZeneca/Oxford y Moderna.

Los expertos aseguran que la vacunación rápida es la única forma de superar la crisis del coronavirus que está golpeando a los países de Europa central y oriental de manera particularmente fuerte.

Eslovaquia y sus vecina República Checa han registrado los niveles más altos de mortalidad del mundo durante semanas, según la AFP que se basa en datos oficiales, y los hospitales en los países de la órbita soviética están a punto del desbordamiento.

El presidente checo, Milos Zeman, preguntó el mes pasado por carta a su aliado Vladimir Putin por el suministro de Sputnik.

“Creo que ayudaré a mi país de esta forma”, dijo Zeman.

Cuando el ministro de Salud checo rechazó aceptar una vacuna que no contara con la aprobación de la EMA, Zeman solicitó su dimisión.

El Kremlin “se frota las manos”

“El uso potencial de Sputnik V en la República Checa se convirtió exclusivamente en un arma política (...) de lucha política y propaganda”, dice el analista Jiri Pehe, en Praga.

Asegura que Rusia tiene problemas para producir las dosis de Sputnik para sus necesidades y hay interrogantes sobre las condiciones en que se produjo la vacuna.

“Si Vladimir Putin confiara realmente en la vacuna, hubiera sido el primero en administrársela en medio de la pompa, pero la evita”, dice Pehe.

Pavel Havlicek, analista de la Asociación para Asuntos Internacionales, con sede en Praga, asegura que mientras tanto, el Kremlin se está “frotando las manos”.

“La diplomacia de la vacuna de Rusia trata claramente de socavar la confianza mutua y la cohesión en Europa”, afirmó.

“Escasa confianza”

El primero y hasta ahora único país de la UE que está administrando la Sputnik V es Hungría, cuyo ministro de Relaciones Exteriores, Peter Szijjarto, se la puso para convencer a sus compatriotas.

El primer ministro Viktor Orban, impulsor de las relaciones con Putin, recibió una dosis de la vacuna china de Sinopharm, que también Hungría empezó a administrar -primero en la UE- en febrero.

En otras partes de la poscomunista Europa, Serbia se convirtió en uno de los vacunadores más rápidos del mundo recurriendo a las vacunas Sputnik y Sinopharm, mientras Albania proyecta empezar a negociar suministros de ambas.

Bulgaria, Croacia, Estonia, Letonia y Rumanía, miembros de la UE, en cambio, esperan la aprobación por la EMA de la Sputnik, mientras Lituania la descartó. Polonia tampoco tiene previsto usarla.

“Rusia claramente ha colocado la bandera rusa en la vacuna Sputnik y en Polonia algo que tenga la bandera rusa no será recibido con los brazos abiertos”, dice Baranowski.

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