Europa en el 2016: los sismos políticos en el Viejo Continente
Europa en el 2016: los sismos políticos en el Viejo Continente
Renzo Giner Vásquez

“Francia y Alemania deben tomar juntas la cabeza. Gran Bretaña, la poderosa América y confío que la Rusia soviética deben ser los amigos y padrinos de la nueva Europa y defender su derecho a vivir y brillar”, era la visión del recordado primer ministro británico, Winston Churchill, un año después del fin de la Segunda Guerra Mundial.

Setenta años después de ese famoso discurso, ya no hay padrinazgo y apenas queda una amistad con reparos. El Reino Unido se sometió este año a un referéndum en el que eligió separarse de la Unión Europea (UE) tras 43 años como parte del bloque.

El 23 de junio, luego de meses de intensa campaña de quienes apoyaban la permanencia en la UE –encabezados por el primer ministro David Cameron– y de los euroescépticos –liderados por el ex alcalde de Londres Boris Johnson–, los británicos fueron a las urnas. El resultado fue un ajustado 51,9% versus 48,1% a favor de abandonar el bloque regional. 

La decisión desató el pánico en las bolsas de valores mundiales, la libra cayó a su nivel más bajo en las últimas tres décadas y el primer ministro Cameron tuvo que renunciar. La UE había recibido el golpe más demoledor de su historia. 

Las razones que le dieron la victoria a la propuesta de los eurofóbicos, apoyada principalmente por votantes de 50 años a más según un estudio de la investigadora de mercado YouGov, giraron en torno al miedo. 

Miedo al incremento en los niveles de inmigración de los últimos cinco años (de 250 mil en el 2011 a 632 mil en el 2016, según Eurostat), a la crisis económica en otros países del bloque y al ingreso de 13 nuevos miembros a la UE en el 2004. 

La respuesta europea fue clara: acelerar el proceso para evitar que otros países sigan la línea separatista. 

Actualmente la UE y el Reino Unido, representados por el francés Michel Barnier y el inglés Boris Johnson respectivamente, andan en medio de negociaciones para acordar la salida británica. Y mientras la sucesora de Cameron, Theresa May, no le revela sus planes ni a la misma reina Isabel II –según informaron fuentes del Palacio de Buckingham a la prensa internacional–, Barnier ya adelantó que no les ofrecerá “un menú a la carta” y que se logrará un acuerdo “en octubre del 2018 para ser refrendado por la Eurocámara en marzo del 2019”. 

A pesar del ‘shock’ económico y las dudas frente a la implementación de la salida, una encuesta realizada hace dos semanas por CNN/ComRes mostró que si los británicos tuvieran que volver a votar el 47% elegiría salir del bloque frente a un 45% que querría permanecer. 

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Otro ministro caído

No se habían cumplido ni seis meses del ‘brexit’ y Europa se enfrentaba a otra importante consulta popular. 


Antes de conocerse los resultados oficiales, Renzi se dirigió al pueblo italiano para anunciar su dimisión. (AFP)

Antes de conocerse los resultados oficiales, Renzi se dirigió al pueblo italiano para anunciar su dimisión. (AFP)

El 5 de diciembre, el primer ministro italiano, Matteo Renzi, sometió a referéndum una reforma constitucional que consideraba disminuir los poderes del Senado, reducir el número de miembros de esa cámara de 315 a 95 y devolver al gobierno central la supervisión de la energía y protección civil en el país, la cual es potestad de cada región. El resultado fue devastador para Renzi: el 60% de votantes le dijo No. 

Tras cerrarse las mesas de votación –cuando el conteo iba aún por la mitad– y luego de una breve reunión con sus ministros, Renzi anunció con la voz entrecortada su dimisión. Al día siguiente acudía al Palacio del Quirinal para presentar su renuncia formal ante el presidente Sergio Matarella, algo que finalmente aplazó unos días para que se aprobase el presupuesto del 2017.

El editorial del diario “La Stampa” atribuyó la derrota a la crisis económica, la defensa de la Constitución y la antipatía hacia Renzi. 

El voto en contra habría estado encabezado “por la clase media empobrecida, jóvenes desempleados y obreros que se sienten amenazados con la llegada de los migrantes”, según el medio. 

La segunda gran razón sería la defensa de la Constitución de 1948, la cual posee un complejo equilibrio de poderes alcanzado tras la Segunda Guerra Mundial. 

Finalmente, la consulta se convirtió en un índice de aprobación para el primer ministro, una cifra que lo lapidó e hizo temblar a Europa una vez más.

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El drama de los refugiados: una crisis que desborda al Viejo Continente

El último informe de la Agencia de la ONU para los Refugiados (Acnur), publicado en julio de este año, refleja que en promedio 24 personas se ven obligadas a huir de sus hogares y buscar protección en otro lugar cada minuto. 

En total, se calcula que 65,3 millones de personas se encuentran desplazadas y un tercio de ellas son refugiados.


En promedio, 14 personas fallecen cada día en el Mediterráneo. (AP)

En promedio, 14 personas fallecen cada día en el Mediterráneo. (AP)

Siria, Afganistán y Somalia son los tres principales países de donde escapan estos refugiados y Europa uno de sus principales destinos (especialmente para sirios y libios). 

Y si bien la cifra de entrada de refugiados a Europa ha disminuido a 327 mil en el 2016 (a diferencia de un millón en el 2015), el número de fallecidos en el intento se incrementó de 3.771 en el 2015 a casi 5.000 este año, según Acnur. 

La agencia de la ONU considera que esta situación “pone de manifiesto la urgente necesidad de que los estados incrementen las vías legales de admisión de refugiados”.

Nada más lejano de la realidad. Los 28 países de la Unión Europea han fallado dramáticamente en esta tarea. Ya sea con el cierre de fronteras, procesos más largos o el fortalecimiento de movimientos sociales y políticos de ultraderecha y xenófobos, Europa solo ha acogido al 12% del total de refugiados que se comprometió a ayudar este año. 

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Los referéndums en el Reino Unido e Italia signaron el año europeo. (AFP)

Los referéndums en el Reino Unido e Italia signaron el año europeo. (AFP)


"Hay una peligrosa posibilidad de más intentos separatistas"

Echar la culpa de todos los males a los refugiados y el contagio de propuestas como las que llevaron al ‘brexit’ son realidades que se pueden acentuar.

El internacionalista Carlos Novoa nos ayuda a vislumbrar lo que se avizora en el continente europeo luego de un 2016 marcado por el ‘brexit’, las renuncias de David Cameron y Matteo Renzi y la acentuación de la crisis de los refugiados. 

— Se estima que la salida del Reino Unido se consolidará en un par de años, ¿pero qué cambios veremos en el 2017?
Todo es relativo. Hay que aclarar que lo que tomaría dos años [contando desde marzo del 2017] serían los efectos directos o el resultado de los efectos generales, pero habrá efectos previos, más bien subjetivos, que ya se vienen dando. Por ejemplo, el ambiente europeo se está contagiando con propuestas similares. Hoy está en cuestionamiento el concepto de que el crecimiento se da a partir de la integración porque eso, en un continente como el europeo, ha tenido efectos que hacen que justos paguen por pecadores. 

—La crisis de los refugiados fue uno de los estandartes de quienes impulsaban el ‘brexit’. ¿Fue un motivo válido o hay intereses más grandes detrás?
Es un elemento importante, pero no lo es todo. Estamos en un momento donde las bondades y el idealismo que siempre han practicado Estados Unidos y gran parte de los países europeos, los cuales pasan por tener buenas relaciones con el resto para mirar el aspecto social y económico además de prevenir conflictos, están en entredicho. Se produce una crisis de refugiados, provoca la llegada de 3 o 4 millones de ellos y el idealismo que protege la política de centro se cuestiona. Ahora está la idea de echarle la culpa a los refugiados de todos los males que pasan en Europa. Evidentemente, esto no es cierto pero hace que las políticas de derecha ganen terreno. Los grupos extremistas buscan un chivo expiatorio y lo encuentran con un discurso racista, clasista y separatista contra los refugiados. Un ejemplo reciente es lo que viene diciendo la ultraderecha alemana: que las víctimas del reciente atentado en Berlín son “los muertos de Angela Merkel”.

—¿Veremos más intentos separatistas en el 2017? 
Hay una peligrosa posibilidad de que se pueda dar a mediano plazo. No veo a Francia o Alemania saliendo del bloque pero depende mucho de cómo se puedan dar las cosas en los tres años venideros. Si empeora, todo el mundo se querrá ir de la Unión Europea. Las elecciones en Francia serán un buen termómetro: si ganara Le Pen, Francia va a la separación a mediano plazo. El caso alemán es distinto, su pueblo es más resistente a este separatismo por lo que ha vivido con el nazismo.

—Todas las encuestas fallaron este año.
Si ponemos sobre la mesa los meses previos al ‘brexit’, a la elección de Trump o al referéndum en Colombia vemos dos cosas. Primero, la prensa no está reflejando bien el sentir de la población y dos, hay un ciudadano con una visión oculta que los medios y políticos no han sabido interpretar. Este 2016 va a pasar a la historia por los resultados inesperados.

—Y por la caída de dos primeros ministros... 
Así es. Entonces, o hay una lectura errada de lo que pasa o los cambios son muy rápidos como para leerlos.

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