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Redacción EC

La policía de España ofreció este jueves nuevos detalles sobre el asesinato de Gabriel Cruz, el niño de ocho años al que la pareja de su padre, Ana Julia Quezada, mató el pasado 27 de febrero. 

En lo que se refiere al móvil del crimen, la Guardia Civil cree que "la razón posiblemente solo está en la mente de la persona que lo realiza, pero hay un hecho muy evidente, y es que para Ángel su hijo era lo más importante". Así, los investigadores apuntan a que la principal hipótesis es que acabara con la vida del niño por celos, pero reconocen que en un primer momento barajaron que se tratara de un secuestro y que el móvil fuera económico.

Los investigadores también creen que la dominicana Ana Julia Quezada actuó sola. "No tenemos indicios para pensar que haya terceras personas implicadas. Para nosotros la autoría es de Ana y lo hace siempre sola", dijo en una rueda de prensa en Almería (sureste) José Hernández Mosquera, teniente coronel de la comandancia de la Guardia Civil de esta ciudad andaluza.

A su lado, el comandante Juan Jesús Reina dijo que a tenor de las pesquisas la mujer "es una persona con una frialdad máxima (...) posesiva, egocéntrica", y "bastante manipuladora".

La mujer, que ya pasó a disposición judicial, ingresó en prisión provisional y sin fianza, indicó la tarde de este jueves el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía. Se le investiga por los delitos de asesinato y detención ilegal.

El niño Gabriel Cruz desapareció el 27 de febrero al salir de casa de su abuela en Las Hortichuelas, en una zona montañosa y poco poblada de la provincia de Almería.

Después de días de intensa búsqueda, el pasado domingo la Guardia Civil encontró su cadáver en la maletera del auto de Ana Julia Quezada, pareja de su padre Ángel y fue inmediatamente detenida. El martes, durante los interrogatorios, esta mujer de 43 años confesó haberlo matado.

El teniente coronel Hernández explicó que detectaron en su comportamiento "ciertas anomalías", y que la investigación se centró en su figura después de que ella encontrara una camiseta del niño a cuatro kilómetros de donde desapareció.

El detalle sospechoso es que la prenda estaba seca, pese a las lluvias habidas en la zona por aquellos días.

A partir de ahí observaron que iba con regularidad, aunque siempre acompañada, a una casa que tenía en la zona Ángel, el padre del niño.

Allí, junto a la vivienda, había cavado un agujero tapado con piedras y tablones, que señaló a los investigadores durante la reconstrucción de los hechos. La Guardia Civil recordó que según la autopsia, el niño murió asfixiado el día de su desaparición, y cree que estuvo en ese agujero hasta el domingo 11 de marzo.

El caso de Gabriel Cruz coincide con un debate político en España sobre la prisión permanente revisable (cadena perpetua revisable), una figura introducida en el Código Penal en el 2015 por el gobernante Partido Popular.

Permite en determinados casos (terrorismo, ciertos asesinatos) imponer una pena de reclusión de duración indefinida, revisable como muy pronto al cabo de 25 años entre rejas.

La oposición quiere ahora derogar esta disposición.

Con información de AFP