Los habitantes de Leópolis acuden en masa a presentar sus respetos a los soldados ucranianos caídos durante la contraofensiva en curso. (Foto: EFE/Rostylslav Averchuk)
Los habitantes de Leópolis acuden en masa a presentar sus respetos a los soldados ucranianos caídos durante la contraofensiva en curso. (Foto: EFE/Rostylslav Averchuk)
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Agencia EFE

Los habitantes de acuden en masa a presentar sus respetos a los caídos durante la contraofensiva en curso, mientras los familiares advierten de que hay que derrotar a para evitar más muertes.

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En la céntrica iglesia de los santos Pedro y Pablo queda patente que la guerra con Rusia comenzó realmente hace ya ocho años, con uno de los pasillos llenos de fotos de soldados caídos y de restos de material bélico destruido.

No obstante, se han producido más entierros desde que se inició en febrero la invasión rusa a gran escala, como la denominan algunos ucranianos, para diferenciarla de la que se limitaba a las zonas del Donbás y la península de Crimea.

Tan solo en la última semana, la iglesia acogió siete ceremonias para conmemorar a un total de 14 soldados, varios de ellos caídos en la contraofensiva ucraniana en la región de Jersón (sur).

“Uno siente simpatía por las familias de los soldados caídos, pero en realidad solo sientes este dolor cuando pierdes a alguien tú mismo,” dice a Efe Galyna Romaniv en el funeral de su hermano, Andriy.

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Le describe como alguien de carácter jovial y testarudo. Padre de dos hijos, tenía algunos problemas de salud, por lo que su familia le pidió que no acudiera a filas cuando llegó la llamada de un centro de reclutamiento local, pero Andriy hizo caso omiso.

“¿Quien irá en mi lugar si no voy yo?”, recuerda Galyna que le dijo su hermano, que sirvió en la infantería y pasó por muchos de los puntos más calientes del frente.

“Nunca se quejaba, pero en las fotos que me mandaba podía ver una tristeza y un dolor insoportables en sus ojos,” afirma la mujer, mostrando una foto de Andriy tumbado en una trinchera.

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Ahora me siento rodeada de oscuridad. Solo espero que no haya guerra y que nadie tenga que morir ni que sufrir la muerte de sus seres queridos,” agrega.

Cientos de habitantes de Leópolis han acudido a la ceremonia en la iglesia, junto con las familias y amigos de los difuntos, tras la cual los ataúdes emprenden el camino hacia el cementerio de Lykachiv, el más antiguo de la ciudad.

El alcalde de Leópolis, Andriy Sadovyi, junto a decenas de vecinos delante del Ayuntamiento. (Foto: EFE/Rostylslav Averchuk)
El alcalde de Leópolis, Andriy Sadovyi, junto a decenas de vecinos delante del Ayuntamiento. (Foto: EFE/Rostylslav Averchuk)
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Dos carteles con fotos de los soldados caídos han sido erigidos junto al Ayuntamiento de Leópolis. Un hombre de mediana edad, con un niño a hombros, se para a leer las breves biografías y dice en voz alta: “Todos estábamos tan contentos con las noticias de la victoria en Járkov, pero perdí allí a mi amigo”.

Vitaliy, que también participa en el funeral, explica a Efe que lo que le parece más “deprimente” es que mientras que los rusos reclutan a soldados entre mercenarios y presos, Ucrania ha estado perdiendo “a los mejores”.

Con ello se refiere a los hombres de toda procedencia que se presentaron voluntarios para alistarse cuando comenzó la invasión, como Oleg Kurskyi, al que se entierra hoy junto con Andriy, el hermano de Galyna.

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Kurskyi era un activista medioambiental y social que dejó su Donetsk natal al estallar el conflicto en 2014.

A pesar de no tener experiencia militar, se presentó como voluntario para unirse al Ejército ucraniano, donde formó parte de un grupo móvil de la Vigesimocuarta Brigada que perseguía tanques rusos cerca de Popasna, en la región de Lugansk (este).

Tras resultar herido, se convirtió en piloto de drones y murió en el sur de Ucrania por el impacto de un proyectil de la artillería rusa mientras volaba un dron sobre una posición enemiga en una misión de reconocimiento.

Éste ha sido el entierro más difícil de mi vida,” dice su amigo Volodímir a Efe.

“Los rusos nos acusan de ser nazis, pero son ellos los que odian a todos los que les rechazan y quieren ser libres,” agrega.

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