Mossos d'Esquadra y miembros de la Policía Nacional discuten frente al Instituto Can Vilumar, habilitado como centro de votación para el referéndum catalán. (EFE)
Mossos d'Esquadra y miembros de la Policía Nacional discuten frente al Instituto Can Vilumar, habilitado como centro de votación para el referéndum catalán. (EFE)
Renzo Giner Vásquez

Un grupo de agentes de la Guardia Civil arrastra a ciudadanos que intentaban llegar hasta un centro de votación para participar del referéndum independentista catalán, declarado ilegal por la justicia española. Casi de inmediato, cuatro Mossos d' Esquadra intervienen. Ambos grupos de agentes se enfrascan en una discusión verbal. La gente vitorea a los policías catalanes.  

Vamos a otro punto de Cataluña. Un contingente de la Guardia Civil llega hasta un centro de votación. Dos mossos, parados en una rampa de ingreso al edificio, son sacados a empujones. Discuten, se empujan. Los presentes apoyan una vez más a los mossos y un grupo de independentistas que resguardaba el centro termina superando a los agentes de la Guardia Civil.  

Escenas similares se registran en diferentes calles y centros de votación catalanes. 

Pero, ¿por qué dos cuerpos policiales se enfrentan durante una protesta? Para ello es necesario remontarnos a la creación de la Policía de la Generalitat o mejor conocidos como los Mossos d'Esquadra. Su origen data de 1721, cuando el rey Felipe V legalizó su creación mediante decreto real. Su misión original era contener a los austracistas que apoyaban al Archiduque Carlos durante la Guerra de Sucesión Española. 

En 1939, finalizada la Guerra Civil en España y con el dictador Francisco Franco en el poder, fueron suprimidos. Sin embargo, durante la misma dictadura, en 1950, restituyeron el cuerpo con la misión de vigilar los edificios de la Diputación Provincial de Barcelona. 

Los siguientes años fueron de crecimiento puro: en 1980 los mossos fueron transferidos a la Generalitat de Cataluña (el sistema que organiza políticamente a la comunidad catalana), en 1983 fueron aprobados por el Parlamento catalán, once años después empezaron a sustituir a la Guardia Civil y la Policía Nacional en Cataluña, para el 2000 ya tenían autoridad sobre el tráfico en la comunidad y desde el 2005 tienen plena competencia en Barcelona. 

El incremento de miembros también ha sido vertiginoso. En 1991 se calcula que los mossos contaban con 2.000 efectivos. Actualmente, según datos de la Generalitat, 16.783 mossos están en actividad.

La Guardia Civil y la Policía Nacional, por otro lado, forman parte de los cuerpos de seguridad del estado. Es decir, ambas instituciones están presentes a nivel nacional (excepto en Cataluña y el País Vasco donde sus funciones han sido asumidas por los mossos y la Ertzaintza, respectivamente).

La negativa de Cataluña por acatar la decisión del Tribunal Constitucional de España que suspendió el referéndum provocó que el Gobierno central ordenara una serie de operaciones que resultaron en la detención de 14 altos cargos del Ejecutivo catalán y la incautación de millones de cédulas de votación. 

Ante las protestas callejeras, el Ministerio del Interior dispuso que se envíen refuerzos tanto de la Guardia Civil como de la Policía Nacional. Según el diario "ABC", actualmente hay cerca de 10 mil agentes de ambos cuerpos, incluyendo a quienes están destinados de forma permanente en Cataluña

Además, el fiscal superior de Cataluña ordenó que el Ministerio del Interior se encargase de coordinar las operaciones de los Mossos d'Esquadra, la Guardia Civil y la Policía Nacional hasta el final del referéndum. 

Fue precisamente esta última disposición la que terminó de enervar la situación entre los mossos y las otras instituciones. El conseller del Interior, Joaquin Form, la autoridad catalana a cargo del cuerpo de mossos, calificó el hecho de "inaceptable" y señaló que "la Generalitat no acepta esta injerencia del Estado" por considerar que el Gobierno de España buscaba "intervenir a los mossos", según declaraciones recogidas por el diario "El Mundo".

El mayor de los Mossos, Josep Lluís Trapero, por su parte, indicó que el cuerpo catalán "seguirá dando cumplimiento a sus órdenes, pero no comparte que una parte de su actividad sea ordenada y tutelada por un órgano que depende del Ministerio del Interior", reseña "El Mundo". 

Madrid alegó que la decisión de crear un mando único solo buscaba reforzar el mantenimiento del orden público. Aunque en realidad respondería a las dudas generadas por la poca investigación que tuvieron los mossos en torno a la organización del referéndum. 

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