El conteo de votos, en Glasgow, Escocia. REUTERS
El conteo de votos, en Glasgow, Escocia. REUTERS
Agencia AFP

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Las esperanzas de los independentistas de obtener una mayoría absoluta en el Parlamento local e impulsar un nuevo referéndum de autodeterminación permanecen en suspenso este sábado, dos días después de la elecciones, pese a que han arrebatado distritos a la oposición.

El “superjueves” de elecciones locales en el Reino Unido, cuyos resultados llegan con cuentagotas, pone a prueba la popularidad del Partido Conservador de Boris Johnson y la unidad del país.

Los nacionalistas escoceses pretenden obtener la mayor victoria posible para obligar al jefe del gobierno británico a aceptar una nueva consulta sobre la independencia de Escocia.

Los resultados anunciados el viernes en Inglaterra son un buen augurio para los conservadores, que han ganado terreno e incluso conquistado el bastión laborista de Hartlepool (noreste).

Esta victoria ha fortalecido al primer ministro, pese a una serie de escándalos sobre vínculos cercanos entre poder e intereses privados. Y prolongan el avance de los conservadores en las legislativas de 2019 en el denominado “muro rojo” laborista, esas zonas del norte de Inglaterra afectadas por la desindustrialización y favorables al Brexit.

En Escocia, en cambio, los conservadores están lejos de estar en una posición de fuerza, y la primera ministra Nicola Sturgeon, líder del Partido Nacionalista Escocés (SNP), mantiene su popularidad.

Según los primeros resultados anunciados el viernes, su partido consolidó su base en muchas circunscripciones y arrebató a los conservadores la de Edimburgo central, Ayr (oeste) y a los laboristas la de East Lothian.

Pero fracasó en conquistas otras dos circunscripciones que estaban en su mira. Tras el primer día de escrutinio, el SNP había ganado 39 de 48 escaños anunciados. No obstante, no está seguro de alcanzar su objetivo de 65 escaños de los 129 escaños del Parlamento local de Holyrood.

- “Montaña a escalar” -

“El SNP será con mucho el mayor partido del Parlamento escocés, y la cuestión de si tendremos una mayoría absoluta, lo que siempre ha sido una montaña muy, muy difícil de escalar para nosotros, estará determinada por los resultados anunciados hoy”, dijo el sábado en la BBC el viceprimer ministro escocés, John Swinney.

No obstante, estimó que habrá una mayoría de diputados “que se comprometieron a organizar un referéndum sobre la independencia de Escocia”.

Johnson, quien debe autorizar este referéndum, se opone firmemente, al considerar que tal consulta solo puede hacerse una vez por generación. En el de 2014, 55% de los electores votó por permanecer en el Reino Unido.

Los partidarios de un nuevo referéndum señalan que el Brexit, al cual se oponían un 62% de escoces, cambió las cosas.

“Creo que un referéndum en el contexto actual es irresponsable e imprudente”, dijo Johnson al diario Telegraph.

Sturgeon juega la carta de la prudencia, comprometiéndose a organizar un referéndum “a su debido tiempo”, una vez superada la crisis sanitaria.

Por su parte, el Partido Laborista está desconcertado tras la derrota de Hartlepool que dejó al líder del partido Keir Starmer “amargamente decepcionado”. Prometió hacer “todo lo posible” para recuperar la confianza de los votantes.

La laborista Joanne Anderson, de 47 años, fue elegida alcaldesa de Liverpool (norte de Inglaterra), convirtiéndose en la primera mujer negra elegida a la cabeza de una gran ciudad británica.

En Londres, el laborista Sadiq Khan, que en 2016 fue el primer musulmán en gobernar una gran capital occidental, es dado como favorito para un segundo mandato frente al conservador Shaun Bailey, pero los resultados esperados el sábado se anuncian ajustados.

En Gales, el primer ministro Mark Drakeford, líder del Laborismo galés, fue reelegido en Cardiff West por más de 10.000 votos.

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