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Francisco Sanz Gutiérrez

 y , dos selecciones europeas con historias apasionantes marcadas por la migración y una infausta guerra, definen este domingo en Rusia quién sucederá a Alemania en la cima del fútbol.

A continuación, presentamos un análisis de cómo la historia, la política y el deporte se mezclan fascinantemente en la situación actual de los finalistas de Rusia 2018.

FRANCIA

Una nación que saca ventaja de la diversidad y los hijos de la migración

Desde el glorioso título en casa en 1998, cada Mundial de Fútbol somete inevitablemente a examen el grado de identidad y de unidad en la diversidad que luce Francia tanto en la cancha como fuera de ella.

Si hace veinte años fueron Zinedine Zidane, Lilian Thuram, Marcel Desailly, Christian Karembeu o Thierry Henry los nombres de la pluralidad, hoy Kylian Mbappé, Blaise Matuidi, N’Golo Kanté o Paul Pogba, entre muchos otros, han tomado la posta.

Aquella última Copa del Mundo del siglo XX llevó al éxtasis a quienes celebraban la heterogeneidad y se solazaban de que el fútbol francés fuera un mosaico de razas, orígenes, banderas, hogares y valores.

Pero apenas tres años más tarde, en el 2001, el Stade de France fue el escenario de un muy sonado incidente: los abucheos y pifias a la Marsellesa antes de un partido entre Francia y Argelia. Los hijos de la inmigración argelina fueron culpados del agravio.

Como efecto inmediato, al año siguiente, Jean-Marie Le Pen –el veterano político de extrema derecha fundador del Frente Nacional (FN)– logró su mejor resultado electoral y pasó a segunda vuelta con un mensaje cargado de una fuerte política antiinmigratoria.

(Foto: AFP)
(Foto: AFP)

En un Estado con una extensa historia de colonialismo e inmigración, el escritor Abdourahman Waberi –francés nacido en el estado africano Djibouti– le dijo hace unos días al diario español “El País” que podría hacerse una historia social de Francia estudiando a la selección y clubes de fútbol.

“En los años cincuenta había jugadores con nombres polacos. Luego llegaron los italianos. En los años 70 y 80 vemos nombres italianos y españoles. Y a partir de los años 80 y 90 tenemos a los hijos del África poscolonial, tanto árabes como del área subsahariana”, apunta Waberi.

De la selección que buscará mañana su segundo título mundial, casi todos nacieron en suelo francés. Solo Samuel Umtiti (Camerún) y Steve Mandanda (R.D. del Congo) vinieron al mundo lejos de allí.

–La receta del éxito–

No hay duda de que los hijos de los africanos (Mali, Senegal, Angola, Togo, Guinea, Argelia, Marruecos, etc.) son la base de buena parte del éxito galo, por más que hace unos años Marine Le Pen –hija del ex líder del FN– lamentara que cuando veía a ‘Les Bleus’ no reconocía a Francia ni a ella.

►4 futbolistas del seleccionado galo tienen padre y madre franceses: Hugo Lloris, Benjamin Pavard, Olivier Giroud y Florian Thauvin.

13 jugadores poseen padre o madre provenientes de algún país africano, 3 procedentes de América y 1 de Asia.

En el 2015, animado por el reciente título obtenido el año previo por Alemania, el economista germano Wolfgang Fengler escribió un artículo titulado “Si te gusta el fútbol, debes dar la bienvenida a los inmigrantes”.

Esta receta, que fija una relación fuerte y positiva entre diversidad y éxito, la conocen bien en Francia y ya la han aplicado en el deporte de alta competencia.

Ahora falta ampliar el espectro, según le confesó el sociólogo William Gasparini a “El País”: “La diversidad que vemos en el fútbol de alto nivel no se reproduce en la política”.

CROACIA

Un país más joven que muchos de sus jugadores, los hijos de la guerra

Doce de los 23 jugadores croatas convocados para este Mundial nacieron antes de que la nación que representan declarara su independencia.

Estrellas de la talla de Luka Modric, Mario Mandzukic, Iván Rakitic, Daniel Subasic, Domagoj Vida, Josip Pivaric e Iván Perisic, entre otros, nacieron antes de 1991, año en que apareció la república de Croacia tras el estallido en pedazos de Yugoslavia.

El colapso del Estado yugoslavo causó, además, el conflicto más sangriento que ha vivido Europa tras la Segunda Guerra Mundial.

Miles de muertos, bombardeos a poblaciones civiles, millones de personas desplazadas y atrocidades inimaginables marcaron las pugnas étnicas en la década de los 90 en los Balcanes, principalmente entre los serbios por un lado y los croatas, bosnios y albaneses por el otro.

Varios de los jugadores que mañana buscarán el título mundial en Rusia, muy niños todavía, vivieron de la mano de sus parientes y vecinos aquella época nefasta.

La familia de Modric tuvo que dejar Zadar, su tierra natal, y el abuelo de Luka fue ejecutado por milicianos serbios.

Rakitic y los suyos, de orígenes croatas y bosnios, se adelantaron al horror y huyeron a Suiza, donde justamente nació el jugador del Barcelona.

(Foto: Reuters)
(Foto: Reuters)

Mandzukic huyó con sus padres a Alemania, donde vivieron como refugiados durante un lustro. Tuvieron que volver en 1996, cuando les fue revocada la residencia.

La familia de Dejan Lovren también tuvo que partir a suelo germano y el defensa tuvo incluso dificultades con el idioma cuando todos volvieron a Croacia años más tarde.

Vedran Corluka fue, acaso, el milagro mayor porque él y sus seres queridos sobrevivieron al conflicto en la mismísima capital croata. El defensor del Lokomotiv ruso creció en medio de las balas y bombas.

–Sentimientos extremos–

Las historias de los ‘niños de la guerra’ –como han llamado muchos a Modric y compañía– han inflamado sentimientos. “Luka solía jugar fútbol regateando minas terrestres. Así como él, no tenemos miedo”, proclamó un joven hincha croata tras pasar a la final.

Aunque haya un grado de fantasía en ese testimonio, el cerebro de la selección balcánica ha reconocido que la guerra lo hizo más fuerte.

Héroes golpeados

Modric acusado: Modric no solo ha hecho noticia este año por su magia en la cancha, sino también por la acusación de perjurio recibida en un caso de corrupción.
Entorno corrupto: El cerebro croata declaró en abril ante una corte de su país en el juicio por malversación contra Zdravko Mamic, hombre fuerte del fútbol croata.
Sin cariño al ídolo: Davor Suker, estrella en Francia 98 y hoy presidente de la federación de fútbol, es considerado por algunos una marioneta de Mamic.

El complicado proceso de independencia ha generado, sin embargo, un sentimiento nacionalista tan radical que –tal como ha expuesto la cadena BBC– ha mostrado a veces su rostro más polémico.

Ello en alusión a los cánticos tarareados por algunos jugadores en el vestuario tras sus victorias mundialistas, que son los mismos que entonan los militantes de la derecha extrema y xenófoba de Croacia en sus manifestaciones.

En víspera de la final, quedémonos mejor con una sensibilidad patriótica como la que puso en su editorial el diario croata “Jutamji List” el día de la semifinal contra Inglaterra, en la que pedía a sus futbolistas que “lucharan con sangre, sudor, lágrimas y unidad”.