Expertos de la defensa británica han identificado la sustancia utilizada en el intento de acabar con la vida de Skripal.
Expertos de la defensa británica han identificado la sustancia utilizada en el intento de acabar con la vida de Skripal.
Redacción EC

Era domingo, un día tranquilo en una de las ciudades más bonitas del , conocida por su catedral. Allí, un padre y su hija fueron víctimas de un ataque ofensivo con agente nervioso, cometido por primera vez en Europa desde el fin de la Segunda Guerra Mundial.

Sergei y Yulia Skripal aún se encuentran en el hospital. Un agente de policía que acudió en su ayuda también ha caído en estado crítico. Además, otras 35 personas fueron remitidas al médico para recibir tratamiento, solo por estar en ese momento en las proximidades del lugar donde ocurrió.

Lo acontecido en Salisbury el pasado 4 de marzo ha sido un burdo intento de asesinato de civiles en suelo británico, poniendo en peligro además a cualquier persona, de cualquier nacionalidad, que por casualidad estuviera en la zona. Si esto puede pasar en Salisbury, la cruda realidad es que puede pasar en cualquier parte.

Nuestros científicos han identificado la sustancia usada contra el Sr. Skripal y su hija como un agente nervioso de origen militar, conocido como “Novichok”. A día de hoy, solo Rusia reúne una trayectoria de asesinatos financiados por el estado y un motivo reconocido para atacar a Sergei Skripal, además de antecedentes de almacenar un arsenal de “Novichok”.

Tras el ataque, el Gobierno Británico le ha dado al Kremlin la oportunidad de explicar la posible desaparición de algunas de sus existencias. Pero dicha petición ha sido despectivamente ignorada, por lo que el Gobierno no ha tenido más opción que concluir que el Estado Ruso es culpable, mediante el uso de un agente nervioso letal prohibido en la Convención de Armas Químicas, de un intento de asesinato en una ciudad del Reino Unido.

Sergei Skripal el día en que lo sentenciaron a 13 años de prisión en agosto de 2006. (Foto: Corte Militar Distrital de Moscú/ TASS)
Sergei Skripal el día en que lo sentenciaron a 13 años de prisión en agosto de 2006. (Foto: Corte Militar Distrital de Moscú/ TASS)

El incidente de Salisbury responde a un patrón de comportamiento anárquico por parte del Kremlin. Desde el 2014, Rusia se ha anexado Crimea, ha prendido la mecha del conflicto en el este de Ucrania, ha hackeado el Bundestag alemán y el Gobierno Danés, y ha interferido en las elecciones europeas. El objetivo es sembrar información falsa y desestabilizar. En diciembre, nuestra primera ministra habló sobre la amenaza que supone Rusia, estando de acuerdo en que es importante mantener un enfoque colectivo y riguroso respecto a las sanciones, así como rectificar la desinformación.

Ahora, Rusia ha ido más allá aún, utilizando temerariamente en suelo europeo un agente nervioso prohibido. El hecho de que no haya más personas en el hospital en Salisbury se debe tan solo a un golpe de suerte; es obvio que a los autores les daba igual la cantidad de inocentes que ponían en peligro.

La respuesta del Reino Unido ha sido expulsar a 23 agentes de inteligencia no declarados de la Embajada rusa en Londres. Pero es necesario que toda la comunidad internacional se mantenga unida para defender las reglas de las que depende la seguridad de toda nación.

Si no lo hacemos, entonces el Estado Ruso seguirá con este patrón de comportamiento peligroso y destructivo.

Nuestra discrepancia no es con el pueblo ruso, cuyos logros culturales y literarios no dejan de brillar a lo largo de los siglos. Nunca olvidaremos la fortaleza mostrada por la nación rusa durante la Segunda Guerra Mundial, ni tampoco nuestra alianza contra el Nazismo.

Pero todos tenemos la misma obligación de oponernos a las ambiciones del Kremlin por desestabilizar, dividir y debilitar a la comunidad internacional.

Si bien la respuesta del Reino Unido ha sido rigurosa, también ha sido acorde con sus valores como democracia liberal que cree en el estado de derecho. Muchos rusos han hecho del Reino Unido su hogar. Cumplen nuestras leyes, hacen una importante contribución a nuestra sociedad y siguen siendo bienvenidos.

Me gustaría agradecerle al Gobierno Peruano el apoyo que le ha brindado al Reino Unido y su determinación por defender las normas internacionales. Cada vez que el Estado ruso infringe las normas internacionales, se incrementa la amenaza que supone.

Esta atrocidad ha ocurrido en una pacífica ciudad provincial del Reino Unido. La próxima vez podría ser en cualquier otro país. Trabajando juntos nos aseguraremos de que eso no ocurra.

Por Colin Gray, Chargé d’Affaires, Embajada Británica en Lima