¿Quién controla el acceso a la universidad en América Latina?
¿Quién controla el acceso a la universidad en América Latina?
Redacción EC

En una América Latina donde la educación terciaria es cada vez más buscada por jóvenes y recompensada por empleadores, una pregunta clave recorre varios países: ¿quién y cómo se debe entrar a la universidad?

La cuestión ha cobrado fuerza entre reclamos de revisar los mecanismos de reparto de cupos universitarios y gobiernos que procuran participar de ese proceso.

En Venezuela, el gobierno asumió una función preponderante para asignar cupos en universidades públicas mediante un nuevo sistema que ha sido criticado desde las propias casas de estudio.

El tema del acceso universitario también ha asomado al debate en otros países de la región, como Chile, donde el gobierno impulsa una reforma educativa para dar gratuidad a los estudios terciarios.


El gobierno del presidente venezolano Nicolás Maduro asumió este año el reparto de cupos en universidades públicas.

Los expertos creen que detrás de la polémica hay una creciente presión por el acceso a la universidad en

y el Caribe, sobre todo desde el inicio de este siglo, cuando la clase media también comenzó a expandirse.

Es una región donde la tasa bruta de matriculación en enseñanza superior pasó de representar menos de 10% de los jóvenes en edad universitaria en 1970 a cerca de 40% en 2011, según cifras de la Unesco.

"La matrícula de la educación superior (en América Latina y el Caribe) ha crecido sustancialmente y se espera que crezca más sustancialmente en los próximos años", dijo Francisco Marmolejo, coordinador de educación superior en el Banco Mundial, a BBC Mundo.

El telón de fondo lo completan una fuerte inequidad en el acceso a la educación superior a favor de los más ricos y un aumento de los ingresos adicionales que cada persona recibe por tener un título universitario.

Así, decidir quién ingresa a las universidades latinoamericanas se ha vuelto un asunto caliente, aun con la calidad de la enseñanza regional rezagada respecto al mundo desarrollado.


Los jóvenes latinoamericanos cada vez meten más presión por matrículas de enseñanza superior.

Modelo regulador

Marmolejo sostuvo que "existe una enorme diversidad en los sistemas de educación superior de America Latina", pero hay tres modelos fundamentales que determinan el acceso a la universidad.

"Uno es el modelo de una alta regulación por parte del gobierno", señaló.

En esta categoría colocó a países como Cuba o Venezuela, donde el gobierno de Nicolás Maduro aplicó este año un nuevo sistema de asignación de cupos en universidades públicas.

Este mecanismo le restó peso a las calificaciones que tienen los alumnos del bachillerato (hasta el año pasado era determinante y ahora influye sólo 50% en la decisión) y sumó criterios como las condiciones socio-económicas de los jóvenes (30%) y su territorialidad o cercanía con la institución (15%).

El gobierno sostiene que este mecanismo busca "democratizar" el acceso a la universidad en un país donde la tasa de matriculación ha ido en aumento en los últimos años.

Pero los críticos de este cambio, entre ellos rectores afectados, afirman que el gobierno sobrepasó la cantidad de plazas que puede dar por ley y violó la autonomía universitaria en tiempos de recursos limitados.


Garantizar un acceso equitativo a las universidades públicas gratuitas es un desafío en toda la región.