"La cúpula podrida que dirige Cabello no puede destituirme"
"La cúpula podrida que dirige Cabello no puede destituirme"
Redacción EC

La diputada venezolana , destituida de su cargo por la Asamblea Nacional tras participar como representante alterna de Panamá en la OEA, regresó este miércoles a Caracas, en plena ofensiva judicial del contra la oposición, y fue recibida por una multitud que se congregó en una plaza caraqueña.

Durante su discurso, la lideres de la oposición afirmó que defenderá su curul porque "el único que me puede destituir es el pueblo, no la cúpula podrida que dirige [presidente de la Asamblea Naciona]".

"Yo soy diputada porque así lo quiere el pueblo de Venezuela y así lo seguiré siendo mientras el pueblo de Venezuela lo quiera", exclamó Machado, que en su viaje desde Lima fue acompañada por tres congresista peruanos, quienes también estuvieron con ella durante el discurso.

Aclaró que su deber era regresar al país y afrontar "las decisiones arbitrarias" de la directiva de la Asamblea Nacional, quienes en rueda de prensa expresaron el lunes que bajo su interpretación Machado habría violado los artículos 149 y 191 de la Constitución, perdiendo así su cargo como diputada.

"Si el precio que tengo que pagar para que nuestra voz sea escuchada en el mundo es esta persecución y esta amenaza (...) lo pago una y mil veces, pero yo soy diputada y lo seguiré siendo", advirtió Machado, que aseguró que asistirá a la próxima sesión del Congreso.

La diputada rechazó lo que considera un lobby la campaña para no ser escuchada en la OEA.

"Lo de la OEA fue vergonzoso para el chavismo todo el dineral que gastaron para silenciarme, pero que va, mi reclamo legítimo le dio la vuelta al mundo y por más millones de dólares que gastaron se cumplió el objetivo de denunciar la dictadura venezolana", agregó.

La aparición de la diputada tuvo lugar en la Plaza Brión, escenario hace más de un mes del multitudinario acto de entrega a la justicia de , máximo exponente de la oposición radical a la que el chavismo acusa de fomentar la violencia en las protestas que vive el país desde el 4 de febrero, con un saldo de 36 muertos y más de 400 heridos.