Muere simpatizante de Leopoldo López en choque con chavistas

Horacio Blanco, un simpatizante del líder opositor , sufrió un infarto y falleció durante las agresiones de seguidores del chavismo. Los hechos sucedieron en los alrededores del Palacio de Justicia, donde el dirigente opositor enfrenta la última audiencia del juicio que se le sigue.

El partido Voluntad Popular, del cual López es dirigente, responsabilizó del hecho a la candidata a diputada Jacqueline Faría, al presidente Nicolás Maduro, al alcalde Jorge Rodríguez y al presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello.

Horacio Blanco era activista de Voluntad Popular del barrio caraqueño de Catia. 

"Responsabilizamos a Jacqueline Faría, Nicolás Maduro, Jorge Rodríguez y Diosdado Cabello de este deceso y todas las agresiones", denunció el partido. 

Voluntad Popular aseguró que Blanco fue golpeado por personas identificadas con el Partido Socialista Unido de Venezuela.

Minutos antes, la candidata chavista a diputada por el circuito cinco de Caracas, Jacqueline Faría, convocó a una concentración en la plaza Diego Ibarra para apoyar al Comité de Víctimas de la Guarimba y el Golpe Continuado y a exigir justicia.

Una doctora del Hospital Vargas, en el norte de la capital, dijo a The Associated Press que Horacio Blanco, de 66 años, llegó al centro de salud sin signos vitales. La médica, que prefirió no identificarse por cuestiones de seguridad, agregó que murió en medio de los enfrentamientos pero que la causa de la muerte se determinará una vez que se le practique la autopsia.

El pico máximo de tensión de produjo al arribo al lugar de Lilian Tintori, la esposa de López, lo que agitó los ánimos de algunos de los presentes que comenzaron a lanzar botellas, envases plásticos, palos y cartones contra el grupo que la acompañaba. Poco después, un grupo de simpatizantes del Gobierno quemó en medio de la vía algunas banderas de Voluntad Popular y afiches con el rostro de López.

Horas antes del inicio de la audiencia un centenar de manifestantes opositores con banderas naranjas de Voluntad Popular y pancartas con fotografías de López se concentró a unas tres cuadras del Palacio de Justicia, en el centro de la capital, que era custodiado por decenas de guardias nacionales y policías que bloquearon con rejas y camiones los accesos al edificio.

A media mañana comenzaron a llegar los seguidores del Gobierno, algunos con camisetas rojas y portando fotografías de personas que habrían fallecido en las protestas del 2014.

La Fiscalía General presentó la semana pasada las conclusiones en el juicio contra López en las que ratificó la culpabilidad del opositor por los delitos de instigación pública, asociación para delinquir y determinador en daños e incendio durante las protestas ocurridas en Caracas en febrero de 2014.

De ser declarado culpable, podría enfrentar una condena de 13 años, nueve meses y una semana de prisión, según el Ministerio Público.

El tribunal que lleva el caso de López tiene previsto proseguir la audiencia final que se inició el 4 de septiembre y se postergó por la ausencia de Marco Coello, uno de los cuatro jóvenes procesados en el caso, quien huyó a Estados Unidos por temor a ser condenado, según declaró su madre.

El abogado Juan Carlos Gutiérrez, defensor de López, dijo que la audiencia podría extenderse varias horas debido a que se esperan nuevas intervenciones de réplica y contra réplica de la Fiscalía General y los defensores, además del discurso final de unas tres horas que ofrecerá López y que podría incluir un video con imágenes de la protesta en Caracas del 12 de febrero del 2014.

En su exposición final el dirigente opositor hablará sobre la situación del país en los últimos años y planteará que de ser condenado se estarían ratificando sus denuncias sobre la ausencia de democracia en Venezuela, indicó Gutiérrez a AP.

López, de 44 años, debió enfrentar el juicio desde la cárcel militar de Ramo Verde adonde fue llevado el 18 de febrero del 2014 tras ser acusado de promover las violentas protestas en Caracas.

El proceso de López ha despertado la atención de organizaciones, prominentes figuras y gobiernos extranjeros, entre ellos el de Estados Unidos, cuyo secretario de Estado, John Kerry, abordó el caso durante un diálogo telefónico que tuvo dos días atrás con la canciller venezolana Delcy Rodríguez.

Fuente: El Nacional, GDA / AP