Foto de archivo. El vicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden se da la mano con el presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador, cuando este último era aún candidato presidencial en 2012, en la Ciudad de México. (YURI CORTEZ / AFP)
Foto de archivo. El vicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden se da la mano con el presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador, cuando este último era aún candidato presidencial en 2012, en la Ciudad de México. (YURI CORTEZ / AFP)
Agencia EFE

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El Gobierno y el pueblo se despiden esta semana de cuatro años de caos, ofensas e incertidumbre de Donald Trump, pero las presiones proseguirán de otra forma cuando asuma la presidencia de el miércoles.

“Auguro una relación estable, basada en el respeto, en donde el presidente de Estados Unidos otorga a México la dignidad que merece, en donde no depende de los ánimos de un casi seudodictador”, explica a Efe el representante del Partido Demócrata de EE.UU. en México, Gricha Raether.

En los inicios de su campaña presidencial en 2015 Trump llamó “violadores” y “narcotraficantes” a los inmigrantes mexicanos y terminó su presidencia con una visita al muro fronterizo la semana pasada en Texas, donde presumió que ahora 27.000 soldados mexicanos resguardan la frontera de Estados Unidos.

Además de terminar con esos símbolos, Raether prevé que Biden impulse temas de interés para México, como liberalizar las drogas, el control de armas y una reforma migratoria.

La visión contrapropuesta en la defensa de las energías renovables de Biden frente a la apuesta del presidente Andrés Manuel López Obrador por el petróleo y el carbón o el nuevo litigio sobre el supuesto papel del general Salvador Cienfuegos, ex secretario mexicano de Defensa (2012-2018), por supuestos vínculos con el narcotráfico, son a corto plazo dos temas claves de posible enfrentamiento entre los dos países.

Roces iniciales

Pero Biden llega a la Casa Blanca después de que López Obrador tardó en reconocer la derrota de Trump, al argumentar que a él le molestó que los líderes mundiales felicitaran a su rival en 2006 cuando denunciaba el supuesto fraude electoral en su derrota ante Felipe Calderón (2006-2012)

“Mantenemos muy buena relación con el presidente Trump, y consideramos que no vamos a tener ninguna diferencia, no vamos a tener problemas, no va a haber pleitos con el presidente Biden, declaró el líder izquierdista en una de sus ruedas de prensa matutinas de este mes.

Pese a que los congresistas del Caucus Hispano protestaron y Trump agradeció la semana pasada “la amistad” con López Obrador, Raether descarta represalias de Biden.

“Es tiempo de virar la mirada, de cambiar la actitud, de saber que un presidente Biden no es ese tipo de persona berrinchuda que se toma todo personal y además se desquita, Biden entiende que el Gobierno mexicano estaba bajo el ‘bully’ más grande del mundo”, afirma.

Cambio de tono

El nuevo líder estadounidense cambiará el tono, pero la relación aún será compleja, advierte Gabriela de la Paz, profesora de estudios norteamericanos del Tecnológico de Monterrey.

“No creo que vayan a cambiar del todo las políticas. Van a seguir insistiendo en que México refuerce la frontera sur, que finalmente eso es algo que hizo Barack Obama también”, considera.

Biden presionará a México en energías limpias y cooperación de seguridad, temas que Trump desestimó por enfocarse en migración y comercio, indica De la Paz.

La experta ve retos para que el presidente de México se adapte a la nueva relación bilateral más institucional, que podría recaer en el canciller Marcelo Ebrard, quien tuvo contacto con funcionarios de la campaña de Hillary Clinton que ahora estarán en el Congreso y la Casa Blanca.

“El estilo de Biden no es para nada como el de Trump. Biden es más institucional y López Obrador, al igual que Trump, está en pos de desmantelar las instituciones, por lo que entonces ahí vamos a ver diferencias”, observa.

Además, ahora Estados Unidos podría presionar a México para que controle mejor la pandemia de la COVID-19.

“Sobre todo con el interés de abrir la frontera porque muchos negocios del lado estadounidense están quebrando porque hay ciudades como McAllen, Laredo o Brownsville que viven de los compradores mexicanos”, apunta la académica.

Verdadero contrapeso

Aunque había empresarios mexicanos que apoyaban a Trump por creer que controlaba a López Obrador, el abogado Juan Francisco Torres Landa percibe que Biden será un verdadero contrapeso.

“Esperemos que Biden sea el contrapeso que se requiere para que del lado mexicano se tomen mejores decisiones, que abone justamente a que haya confianza para invertir, para crecer económicamente”, indica Torres Landa, líder de la práctica para Latinoamérica en Hogan Lovells.

Mientras Trump concentraba la relación bilateral con sus tuits, Biden aprovechará los mecanismos creados por el nuevo Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).

“El T-MEC es un instrumento que hay que cumplir, entonces la postura de Estados Unidos a partir del miércoles va a ser de observar que esas reglas se cumplan y no meramente ver si con un par de llamadas los temas se hacen a un lado”, anticipa Torres Landa.

El abogado advierte de consecuencias para México si López Obrador no rectifica su postura energética e incumple con los derechos laborales.

“Van a venir una serie de investigaciones, visitas, auditorías y eventualmente de reclamos hacia México sobre el hecho que no puede desconocer lo que se pactó y lo que se negoció justamente en forma exhaustiva”, prevé.

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