¿Qué hacer con el Vraem? (Ilustración: Giovanni Tazza)
¿Qué hacer con el Vraem? (Ilustración: Giovanni Tazza)
Ruben Vargas y Fernando Rospigliosi

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Tras el , que cobró la vida de 16 peruanos, se ha retomado la discusión sobre lo que se debe realizar en el para erradicar el narcotráfico y el terrorismo. En esta edición quisimos darle un espacio a los equipos de y para que expongan sus propuestas para solucionar dichos problemas. Sin embargo, no tuvimos respuesta de PL. Por tal motivo, en esta ocasión, un vocero de FP debate con un exministro del Interior sobre cuál es el plan de acción más adecuado.

El Vraem necesita una estrategia integral, por Rubén Vargas

“Algunas bases contraterroristas ubicadas en las rutas de la droga deberían convertirse en bases antidrogas”.

Arrastramos el problema del tráfico ilícito de drogas desde hace 50 años. En 1983 comenzó la incursión terrorista en las zonas de producción de cocaína. Desde entonces, ambos actores (narcotraficantes y terroristas) convivieron casi simbióticamente, especialmente en el Vraem. Sin embargo, por concepto, el origen del financiamiento no define la naturaleza del terrorismo. ¿Sendero Luminoso sigue operando en el Vraem? No. Tras su derrota militar (2012) están ejecutando, a través del , una estrategia política. Esto no significa que hayan dejado de ser terroristas. Lo del Vraem es una cepa nueva: no pretenden tomar el poder, utilizan el método “propaganda por el hecho”, es decir, el terror para difundir mensajes e ideología.

Ahora bien, recordemos nuestras lecciones aprendidas (de lo bueno y lo malo) de esta historia para, a partir de ahí, proponer algunas medidas que podrían servir en el Vraem. Primero, en la década de los 90 se abandonó la lucha contra las drogas para concentrarse en el terrorismo. Se dijo, como propone ahora Fuerza Popular, derrotemos a Sendero y después nos encargamos de las drogas. Error. Casi nos convertimos en narcoestado. Se corrigió esta medida y ahora en el Huallaga ya no hay terrorismo. El narcotráfico está reducido a su mínimo histórico. USAID y la DEA contribuyeron decididamente en este resultado. Por ello, es un despropósito amenazar con su expulsión, como plantea Perú Libre. Esta experiencia nos dice que se debe aplicar una estrategia integral con los siguientes componentes: productivo, social, de gobernabilidad y de seguridad. En este último componente estaría el terrorismo, el narcotráfico y su cadena de suministro.

En la medida que en el Vraem se procesa más del 70% del total nacional de la cocaína, la responsabilidad de este tema debería recaer (natural y constitucionalmente) en la Policía Antidrogas. Desde hace más de 20 años está a cargo de las Fuerzas Armadas. Pienso que esto debería cambiar. El papel de las FFAA, en cumplimiento de su marco legal, sería acompañar a la Policía, por ejemplo, en la interdicción aérea, el control fluvial y territorial cuando la naturaleza de las operaciones así lo exijan. Bajo esta lógica, algunas bases contraterroristas ubicadas en las rutas de la droga deberían convertirse en bases antidrogas, desde donde nuestros soldados apoyarían brindando cobertura táctica a la policía especializada.

, fortaleciendo previamente su capacidad rectora (hay un proyecto de ley con este objetivo), debería encargarse de alinear a los demás componentes en una sola estrategia y monitorear el cumplimiento de sus metas. Aquí el objetivo inmediato sería priorizar el cierre de brechas sociales, por lo menos en 9 (de 69) distritos –entre ellos, el Vizcatán del Ene–, que concentran más del 80% de las drogas en el Vraem.

Esta estrategia tiene que estar articulada con los gobiernos regionales y alcaldes. Felizmente, existen mancomunidades municipales que comparten la preocupación de enfrentar a estos enemigos. Un tema aún más crítico y urgente: evitemos la expansión del narcotráfico en los territorios de las comunidades nativas. A pesar del olvido, los asháninkas son aliados nobles y comprometidos en esta causa. Finalmente, aclaro que no formo parte del equipo de ninguno de los candidatos.

Inteligencia y golpes de mano, por Fernando Rospigliosi

“Para liquidar a esta banda terrorista hay que aplicar la estrategia exitosa que se empleó en el Alto Huallaga […]: inteligencia y golpes de mano”.

El reciente ataque terrorista de en el Vraem muestra nuevamente el frenesí asesino de esa banda criminal, que no ha dudado en masacrar a hombres, mujeres y niños para enviar un siniestro mensaje a los sufridos habitantes de esa región y a todo el país.

Una de las cosas que más les preocupa es que la población local proporcione información a las fuerzas del orden sobre sus características, desplazamientos, etc., porque, de esa manera, pueden obtener valiosa información que permita golpearlos.

Pero también es un mensaje para el país, recordándoles a todos que ellos siguen allí y que pueden cometer actos atroces cuando les viene en gana. Y un recado para sus recientes socios, para sus hermanos y primos, de los cuales estaban distanciados y enfrentados desde hace décadas, pero a los que se han acercado últimamente, gracias a las gestiones –según la Dirección Contra el Terrorismo de la Policía Nacional– de un congresista electo de Perú Libre, entre otros.

Los mensajes públicos propalados recientemente por varios medios de comunicación del terrorista que se hace llamar ‘José’, el mayor de los Quispe Palomino, y de la terrorista que se hace llamar ‘Vilma’, son inequívocos. Ahora, por ejemplo, respaldan y dan vivas a Hugo Chávez, Nicolás Maduro y a la dictadura venezolana, algo impensable hace unos años.

Es significativo también que, inmediatamente conocida la masacre, se levantó un coro de izquierdistas partidarios de Pedro Castillo –ver los tuits de Vladimir Cerrón o Lucía Alvites, por ejemplo– para tratar de lavarle la cara al terrorismo de Sendero Luminoso, sosteniendo que era la derecha, o el narcotráfico los responsables de la matanza. Incluso el jefe de la policía trató sibilinamente de decir eso: “No podemos confirmar que son Sendero, pero sí de narcotráfico”. (“RPP”, 24/5/21).

Para liquidar a esta banda terrorista hay que aplicar la estrategia exitosa que se empleó en el Alto Huallaga para exterminar a la banda de ‘Artemio’: inteligencia y golpes de mano. Es decir, hay que ubicarlos –cosa que es muy difícil– y, con unidades especializadas, abatirlos o capturarlos. Esa misma estrategia se usó en el Vraem en el 2012 y 2013 con éxito, y se abatieron a los mandos terroristas ‘William’, ‘Alipio’ y ‘Gabriel’. Eliminando a un puñado de cabecillas, se acaba con la banda. Es inexplicable por qué no se ha continuado.

El Vraem es ahora la principal zona productora de hoja de coca y cocaína, y el narcotráfico es la principal amenaza a la seguridad nacional. El Gobierno no publica cifras desde el 2017, pero según las del Gobierno norteamericano en el 2020, la situación es crítica: hay más de 72.000 hectáreas de hoja de coca, un aumento significativo, y una producción potencial de más de 700 toneladas de cocaína al año.

Ningún Gobierno ha aplicado programas de desarrollo alternativo en el Vraem –solo en zonas marginales, más como publicidad– precisamente por la presencia de la banda terrorista. Por esa razón, también hay que acabar con ella lo más pronto posible.