"Esperemos que, en los debates, los equipos técnicos y candidatos de Fuerza Popular y Perú Libre aclaren qué quieren hacer respecto al BCR". (Foto: GEC)
"Esperemos que, en los debates, los equipos técnicos y candidatos de Fuerza Popular y Perú Libre aclaren qué quieren hacer respecto al BCR". (Foto: GEC)
Alejandra Costa

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Es difícil encontrar una mejor analogía para describir la importancia de un autónomo y con credibilidad que compararlo con los cimientos de un edificio. Estos son invisibles y, si fueron bien instalados, podremos pasar el resto de nuestras vidas sin pensar en su existencia. Si fallan, sin embargo, una tragedia es inevitable.

Algo similar ocurre con los bancos centrales. Si son exitosos, su existencia debería pasar desapercibida para la mayoría. Si fallan, todos y cada uno de los ciudadanos sufrirían las consecuencias nefastas de la falta de estabilidad monetaria.

Y no necesitamos mirar a otros países. Solo basta recordar que mi generación, la de la infancia en los 80, podía jugar ‘a la bodega’ con los Intis, debido a que estos perdían casi todo su valor si no se gastaban inmediatamente.

Evitar ese escenario es la única misión del, y lo consigue a través de la política monetaria. Moviendo las tasas de interés y los encajes, el BCR cuida que la cantidad de billetes en el mercado sea la adecuada: que no sobren, porque se genera inflación; ni falten, porque se estanca la economía.

Y el valor de tener un BCR creíble y autónomo lo comprobamos en el 2020. Pese a la inyección de liquidez por más de S/ 54.800 millones a través de Reactiva Perú, la inflación cerró en la meta.

Ese poder del BCR, basado en la confianza de que actuará para combatir la inflación, es tan difícil de generar como fácil de destruir.

Por eso preocupan las señales en esta segunda vuelta sobre el BCR. En el caso de, su plan de gobierno propone “impulsar desde el Banco Central de Reserva (...) políticas monetarias no convencionales” –como Reactiva Perú–, pero que apunten a los sectores populares, así como que el BCR supervise las reglas fiscales. Con esto, se afectaría la autonomía del BCR y, además, la independencia entre la política monetaria y la fiscal, que deben ser como las patas de una mesa: si están muy cerca, no sostienen el tablero.

Al otro lado, no hay claridad sobre qué opinan o sus grupos técnicos sobre la autonomía del ente monetario. El plan de Vladimir Cerrón, líder de Perú Libre, cuestionaba la utilidad de las Reservas Internacionales Netas, fundamentales en caso de desequilibrios, y los técnicos de Juntos por el Perú plantearon en la primera vuelta que el BCR lleve su tasa a 0%, faltando también a su autonomía.

Esperemos que, en los debates, los equipos técnicos y candidatos de Fuerza Popular y Perú Libre aclaren qué quieren hacer respecto al BCR, aunque deberían tan solo decir que se asegurarán de que economistas capaces, experimentados y, sobre todo, independientes, se sienten en el directorio y la presidencia del ente monetario. Nada más.