Kuczynski de viaje, un balance positivo, por Oscar Vidarte A.
Kuczynski de viaje, un balance positivo, por Oscar Vidarte A.
Óscar Vidarte A.

Internacionalista y profesor de la PUCP

Luego de escuchar el discurso del presidente del Consejo de Ministros, Fernando Zavala, el día que solicitó el voto de confianza del Congreso, me quedó la impresión, cuando habló acerca de los principales ejes de la política exterior, de un poco más de lo mismo. Se refirió al ingreso del Perú a la OCDE, la importancia de nuestra participación en la Alianza del Pacífico y APEC (básicamente en términos comerciales), y la necesidad de fortalecer los TLC con Estados Unidos, China y la Unión Europea. En otras palabras, la continuación de esa óptica economicista que ha predominado en nuestra política exterior en los últimos gobiernos (por no decir que, en algún momento, se especuló que Mercedes Aráoz pudo convertirse en canciller, lo que habría significado la claudicación total de la política exterior a la política económica).

Sin embargo, el reciente viaje del presidente Pedro Pablo Kuczynski a Asia y América del Norte, me deja otro balance. La visita a China, tratándose de su primer periplo oficial al exterior, es una muestra de pragmatismo, pero también de cálculo político. 

Considerando que se trata de un mandatario cercano a Estados Unidos (es más, ostentó su nacionalidad hasta hace poco tiempo), el actual gobierno inteligentemente decide visitar China, su principal socio comercial y fuente importante de inversiones. Queda claro que el Perú no quiere ser parte de la rivalidad que existe entre Estados Unidos y China. Seguramente, esta política será difícil de mantener en el futuro, mientras tanto, debemos aprovechar nuestro vínculo con ambos países.

Cabe señalar que, a pesar del poco interés que el Gobierno Peruano comienza a mostrar por el tren interoceánico –fundamental para el transporte de la soya brasileña hacia China– y el reducido interés que puede significar para China el tren de cercanías propuesto por Kuczynski –no parece satisfacer ninguna de sus prioridades en América Latina–, el mérito de esta visita se encuentra en los lazos que el nuevo gobierno comienza a construir con el gigante asiático.

Respecto a su presencia en la ONU, el discurso de Kuczynski ante la Asamblea General fue, en términos generales, correcto. Se refirió a las prioridades internas de su gobierno, al papel de las Naciones Unidas (incluyendo temas de gran relevancia como los objetivos de desarrollo sostenible y la problemática de los refugiados), a la importancia de América Latina en el contexto actual, entre otros. 

No obstante, resulta positivo que haya incorporado el tema de Venezuela. Siendo muy cauto al hablar de diálogo y no intervención en los asuntos internos, siguiendo la línea establecida por la OEA para hacer frente a los problemas que vive la nación caribeña, Kuczynski posiciona al Perú como un país líder de una causa que va a predominar en el debate regional en los próximos meses. Consciente del cambio político que se da en la región y las posibilidades que este nuevo rumbo brinda, la política exterior peruana asume un papel más activo.

Así, el ámbito regional parece cobrar especial importancia para el gobierno de Kuczynski. Además de los ya confirmados gabinetes binacionales con Ecuador, Bolivia y Colombia este año, ha sido evidente el impulso dado en Estados Unidos para mejorar la relación con Chile, bastante disminuida en los últimos años a raíz del tema del triángulo terrestre y los casos de espionaje. De igual manera, referirse ante la Asamblea General de la ONU al acuerdo de paz colombiano y asistir a la firma del mismo constituye un buen intento para que el Perú tenga una mayor participación en los temas que marcan la agenda de la región.

Finalmente, también es de resaltar el encuentro con Michel Temer, presidente de Brasil. Aunque este significó tener que reconocer como democrática la destitución de Dilma Rousseff, lo cual parece muy cuestionable, este acercamiento no solo es reflejo de cierta empatía ideológica, sino también del interés del Perú por aprovechar la atención que Brasil y Argentina comienzan a mostrar por la Alianza del Pacífico, escenario en el cual nuestro país puede convertirse en un actor clave.