" Probablemente, será necesario encontrar un candidato de consenso, ante la posibilidad de que sus votos se dividan y favorezcan a Espinosa"
" Probablemente, será necesario encontrar un candidato de consenso, ante la posibilidad de que sus votos se dividan y favorezcan a Espinosa"
Óscar Vidarte A.

Internacionalista y profesor de la PUCP

La presentación por parte del Gobierno Peruano de la candidatura del diplomático peruano Hugo de Zela para la Secretaría General de la OEA ha puesto en debate el futuro del principal cargo de uno de los mecanismos multilaterales más importantes de la región.

El embajador De Zela cuenta con todos los pergaminos para ocupar dicho puesto. Es un diplomático de primera línea que ha ocupado posiciones de gran relevancia, desde su participación en las negociaciones con Ecuador en la década del noventa, hasta su reciente papel en el Grupo de Lima. Además de vicecanciller, conoce el ámbito interamericano como representante del ante la OEA y como jefe de gabinete de dos secretarios generales de dicha organización.

Pero el camino no será fácil. Por un lado, todo hace creer que Luis Almagro va a intentar reelegirse en el cargo, incluso sin contar con el apoyo del actual Gobierno Uruguayo. Aunque puede tener algunos adeptos, se habla de Estados Unidos y Colombia, su presencia en la ha estado marcada por una serie de cuestionamientos. Un secretario general debe tener una gran capacidad de negociación, de forma tal que la OEA puede servir como foro político que resuelva los problemas que aquejan a la región. Esto requiere manejarse con mucho cuidado político; lamentablemente, Almagro ha mostrado en ciertas ocasiones un papel más activista que diplomático, como sucedió en Venezuela, haciendo que el papel de la OEA sea menor. Y en otros casos, acabó deslegitimando el accionar de la OEA, como ocurrió en Bolivia, al avalar la postulación de Morales e impedir que la OEA sirva como una solución a la crisis.

En este sentido, una de las principales críticas que podría afrontar el embajador Hugo de Zela es su papel en el Grupo de Lima. Al igual que Almagro, podría ser considerado alguien que, en vez de acercar a las partes y promover una salida negociada, tienda a fracturar la región. Más allá de la posición del Perú frente al gobierno de Nicolás Maduro, en América Latina existen diferentes formas de acercarse al problema venezolano. Además, en los últimos tiempos, el Grupo de Lima se ha visto seriamente afectado por Estados Unidos, mostrando diferencias en su interior.

Por otro lado, también surge la candidatura de la diplomática ecuatoriana María Fernanda Espinosa. Ella viene precedida de haber ejercido hasta hace unos meses la presidencia de la Asamblea General de las Naciones Unidas, y es vinculada con los sectores más progresistas del gobierno de Lenín Moreno, lo cual explica por qué el Ecuador de hoy apoya oficialmente la candidatura de Almagro.

Un aspecto que la favorece es que podría contar con el apoyo de países como Venezuela, Nicaragua y otros que conforman el ALBA y la Comunidad del Caribe, como es el caso de Antigua y Barbuda, cuyo embajador ante la OEA hizo público el anuncio de la candidatura de Espinosa. En un escenario de posible división de los votos entre Almagro y De Zela, posiblemente se vea favorecida. Además, sería la primera vez que la Secretaría General pueda recaer en una mujer, aspecto de gran importancia para la lucha por la igualdad de género en la región. No obstante, su cercanía con los sectores más duros de la izquierda regional puede hacer del papel de la OEA aún más irrelevante.

En un escenario así, es evidente que las candidaturas de Almagro y De Zela parecen colisionar. Todavía hay tiempo hasta la elección en marzo del próximo año. Probablemente, será necesario encontrar un candidato de consenso, ante la posibilidad de que sus votos se dividan y favorezcan a Espinosa. Incluso, es posible que surja una cuarta candidatura, de algún representante del Caribe, que pueda complicar aún más la elección.

Lo cierto es que históricamente los países sudamericanos han dominado la elección, y el Perú es el único país, entre los grandes y medianos, que no ha ocupado el cargo de secretario general. Unos años atrás, Diego García Sayán pudo haber sido un buen candidato, pero diferentes circunstancias lo impidieron. Ahora es el turno de Hugo de Zela, diplomático que cuenta con todo el apoyo del Gobierno Peruano, algo que los otros posibles candidatos no parecen tener.