Margarita Reyes

Coordinadora de consultoría en Aequales

Soy mamá de tres pequeños, el mayor de cuatro años y mellizos de año y medio. Decidí trabajar desde casa cuando tuve a mi primer hijo, pues no concebía la idea de salir de casa cuando él recién se despertaba y regresar cuando ya estaba dormido. Sin embargo, nunca pensé en comentárselo a mis jefes porque pensaba que era yo la que tenía que irme. Tampoco se me ocurría hablarlo con mi pareja porque no quería que corriera riesgo su trabajo al pedir mayor flexibilidad. Pensaba que, efectivamente, mi productividad no iba a ser la misma y que era mejor irme. Cuántas mujeres dejamos la estabilidad laboral al no poder conciliar el trabajo con la maternidad. ¿Cómo se incrementan las brechas hoy en el contexto del?

Ser madre en el Perú en condiciones “normales” conlleva una serie de dificultades y desafíos y dependiendo del nivel socio-económico en el que se encuentren, esto se agudiza. Existen 8 millones de madres de las cuales el 65,6% trabaja y 23% son “jefas del hogar”, es decir, que son el único sustento económico de su familia. En los sectores D y E el porcentaje de “jefas del hogar” asciende a 38% y 33% respectivamente; asimismo en estos sectores el número de hijos se incrementa notablemente, así como la falta de educación secundaria y universitaria. Recuerdo que una amiga italiana me contaba que no podía entender cómo en las universidades del Perú no existen guarderías, ya que podrían evitar la deserción estudiantil.

Los roles asignados por los estereotipos de género en nuestra sociedad, condicionan a las madres a tener que asumir las labores domésticas, la crianza de los hijos y la carga mental de gestionar y resolver todo en casa ellas solas. Estas labores no remuneradas consumen tiempo: por ejemplo, una semana tiene 168 horas, de ellas 105 horas a la semana lo dedica en promedio una madre con hijos menores de 6 años y si asumimos que trabaja de forma remunerada 48 horas a la semana, entonces solo le queda tiempo 15 horas para dormir en total de los 7 días a la semana. Asimismo, la falta de servicios de cuidado para dejar a los hijos en un horario compatible al de la jornada laboral, el acoso sexual laboral y la infinidad de prejuicios en torno a la maternidad y al trabajo, son otros factores que pueden influir en las razones porqué sólo 7% de mujeres en este país llega a estar en las juntas directivas de las organizaciones.

¿Cómo la están pasando la mayoría de madres trabajadoras en esta crisis del COVID-19? Diría que para ellas la crisis ya había empezado hace tiempo, sin embargo, ahora es peor. Muchas madres están desempleadas, estresadas y en riesgo de contagio latente. Las madres que tienen la suerte de poder trabajar actualmente deben compartir su entorno de trabajo con los quehaceres del hogar, la crianza y la educación de los hijos en casa. Esta situación se agudiza si es una madre soltera o si no existe un enfoque de corresponsabilidad con la pareja en el hogar.

De hecho, una investigación del “New York Times” mostró: “La educación en el hogar, la nueva tarea de los padres provocada por los bloqueos de coronavirus, está siendo manejada desproporcionadamente por las mujeres, según una nueva encuesta de Morning Consult para “The New York Times”. Los padres no están necesariamente de acuerdo (casi la mitad de las personas con hijos menores de 12 años informan que pasan más tiempo que su cónyuge), pero solo el 3 por ciento de las mujeres dicen que su cónyuge está haciendo más”.

A esto se le suma otro reto, el 70% de mujeres trabajadoras del Perú se encuentra en los sectores de servicios y comercio (venta minorista, restaurantes, hotelería y turismo). Asimismo, los trabajos realizados emblemáticamente por mujeres como educación, enfermería, asistencia y cuidado de niños/ancianos, los cuales son los peores remunerados, además son los más afectados por la crisis económica producida por el COVID-19.

74% de mujeres en el Perú trabaja en el sector informal sin ningún tipo de beneficio social, haciéndolas más vulnerables a la pobreza. ¿Por qué? Principalmente porque no logran conciliar la carga doméstica, crianza y demás tareas con un trabajo de horario corrido. ¿Cuánto en capital humano pierden las empresas por no tener la flexibilidad necesaria? Y en esta coyuntura ¿Cuánto están dispuestos a perder por no conocer la realidad de cada mamá que tiene que trabajar con los niños/as al lado, ya que todo tipo de escuela ha cerrado?

Sabemos que este Día de la Madre lo vamos a recordar toda la vida, por eso el mejor regalo que le puedes dar es: corresponsabilidad en las tareas del hogar y cuidado de los hijos, igualdad de derechos y oportunidades y que le des un trato equitativo.

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