Carrera de caballo parada de borrico, por Fco. Miró Quesada R.
Carrera de caballo parada de borrico, por Fco. Miró Quesada R.
Francisco Miró Quesada Rada

Exdirector de El Comercio

La frase “carrera de caballo parada de borrico” significa que si alguien sale primero en una competencia no siempre gana. Es una frase muy hípica. ¿Cuántos caballos salen disparados del marcador y llegan últimos o se pierden en el tropel que apunta hacia la meta? También se dice: “No por amanecer se llega más temprano”. Ellas bien se pueden aplicar a nuestra política criolla y muchas encuestadoras lo saben, sobre todo en nuestro país porque hace tiempo que el voto militante se ha convertido en volátil. En el Perú se está dando lo que en la década de 1970 politólogos estadounidenses y franceses denominaron ‘catch-all party’ o ‘parti attrape-tout’. El partido que agarra de todo o atrapa de todo y que no se dirige a su militancia, sino a esas masas de electores indecisos que incluso pueden definir su voto en el acto mismo de sufragar. También en nuestro país ha predominado el voto punitivo, cuando se elige con la intención de castigar al candidato del gobierno, y el voto centrista o moderado, cuya tendencia es optar por propuestas políticasque no cuestionan el sistema en sí mismo, aunque pueden presentar programas para mejorarlo.

Si revisamos lo explicado, la tendencia se produce en el Perú desde la década de 1980, salvo dos excepciones: la de y , quienes ganaron estando primeros en las preferencias electorales. El primero en 1985 y el segundo en el 2001. En el caso de Toledo hay que precisar que perdió las elecciones del 2000, pero este hecho se debió al fraude que, entre otros factores, determinó la caída definitiva de Alberto Fujimori, quien huyó a Japón y renunció por fax. Un caso único en la historia, en que la tecnología sirvió para renunciar a la presidencia.

Salvo las excepciones señaladas, los candidatos que estaban primero al inicio de un proceso electoral no ganaron. Sucedió con Armando Villanueva (1980) y Alfredo Barnechea (1983), ambos del Apra, el primero para la presidencia y el segundo para la Municipalidad de Lima. 

Pasó lo mismo en las generales con el laureado Mario Vargas Llosa (1990), Ollanta Humala (2006) y Keiko Fujimori (2011). Ocurrió también en las municipales con Alberto Andrade (2002) y Lourdes Flores (2010), derrotados por Luis Castañeda y Susana Villarán, respectivamente.

Incluso algunos candidatos perdieron pese a tener a la mayoría de los medios de comunicación a su favor, lo que demuestra que el cuarto poder también tiene sus limitaciones y no es tan determinante como muchos creen.

Algunos analistas especulan sobre esta tendencia para las futuras elecciones ahora que empiezan a lanzarse las candidaturas. Las preferencias están con Keiko, que tiene un 35% sólido, seguido por Pedro Pablo Kuczynski (14%), García (9%), César Acuña (6%) y Toledo (5%). Si se parte del hecho de que la hija del dictador Fujimori pasará a la segunda vuelta, las otras opciones están entre los cuatro candidatos restantes y es a ese nivel en que empezará a moverse el marcador electoral, con el supuesto y la creencia que quien compita con Keiko ganará las elecciones, porque toda esa gran mayoría de antifujimoristas votaría a su favor. 

En este caso habría que analizar qué sucedería en el proceso. Aunque baje en la primera vuelta, la caída de Keiko al parecer no sería estrepitosa, salvo que se produzca un fenómeno imprevisto, como sucedió con Toledo en las elecciones pasadas, que de tener un 30% sufrió un bajón hasta el 15%. Puede suceder que la tendencia quede como esté, entonces Kuczynski entraría a la segunda vuelta, pero también podría revertirse esta situación a favor de García, Toledo o Acuña, sin olvidar la potencial candidatura de la izquierda, siempre y cuando sea Verónika Mendoza, quien ha ganado las primarias del Frente Amplio, lo que da un ejemplo de la importancia que tienen estas elecciones para la democracia en los partidos. Pero ella debe deslindar con las autocracias latinoamericanas y no promover normas especiales que atentan contra la libertad de prensa.

Pero hay cosas que quedan por verse: ¿cómo se moverán los candidatos del Partido Nacionalista, Acción Popular, Partido Popular Cristiano (PPC) y otros de la izquierda, que sumarían votos afectando a los demás postulantes? Acción Popular y el PPC, otrora aliados, han anunciado elecciones internas supervisadas por el Jurado Nacional de Elecciones (JNE).

Ante este panorama, el candidato que logre mayor empatía, y no necesariamente simpatía, tendrá más posibilidades de pasar a la segunda vuelta. Esto de la empatía entre el líder y la masa es fundamental en la política caudillista nuestra.

Recuerdo que en una entrevista el arquitecto me dijo: “Cuando el pueblo te agarra, te pone en la presidencia”.