Para cazar buitres, por Federico Salazar
Para cazar buitres, por Federico Salazar
Federico Salazar

Periodista

El ex candidato presidencial de Todos por el Perú (TPP), Julio Guzmán, no está de acuerdo con el rechazo a la inscripción de su partido por el Jurado Electoral Especial (JEE) respectivo. Apelará, pero hasta el momento se mantiene en una posición de desobediencia ante la ley y la autoridad. 

Guzmán ha dicho que se trata de un acto inconstitucional. Dice que las tachas solo se pueden admitir por razones distintas a las de la democracia interna, vulnerada en la elección de su candidatura por su partido. Cita los artículos 106, 107 y 108 de la Ley Orgánica de Elecciones.

Esta misma observación ya fue considerada por el JEE de Lima Centro 1. Este advierte, sin embargo, que después de la Ley de Elecciones entró en vigor la Ley de Organizaciones Políticas. El propio Jurado Nacional de Elecciones (JNE) señaló que “considera de idéntica importancia proveer un mecanismo de exclusión ante el incumplimiento de las normas de democracia interna”.

Julio Guzmán no tenía por qué conocer la jurisprudencia del JNE. Los que tenían que hacerlo eran sus abogados. Todas las deficiencias legales de su participación política están marcadas por un desconocimiento de las obligaciones que señalan la ley y los reglamentos.

Hay algo, sin embargo, que sí es responsabilidad del propio ex candidato Julio Guzmán. Él desobedece las exhortaciones de los magistrados del más alto tribunal electoral de nuestro país.

El pleno del JNE rechazó “enérgicamente” las imputaciones del ahora ex candidato sobre una “mano negra” en las decisiones jurisdiccionales y lo exhortó “a mantener la prudencia debida en sus declaraciones” (Resolución 093-2016-JNE). 

Guzmán sostiene que la nueva decisión del JEE “le ha dado la razón al fujiaprismo, a la corrupción y a todos sus buitres”. Ha dicho que se trata de un manotazo de sus adversarios “metidos en la corrupción y en sus mañas”.

Las autoridades, ha declarado el novel político, “salen de la ley” y piden cumplir a un candidato mientras “ellos no lo hacen”. “Eso se llama fraude”, ha sentenciado. En su cuenta de Facebook ha hablado de “golpe a la democracia” y “fraude anticipado”. Ha dicho que la decisión “es un mensaje del sistema corrupto”.

Con esta consideración sobre la autoridad electoral, el hasta ahora ex candidato apelará ante el JNE. A ello suma la pretensión, nuevamente fuera de la ley, de recurrir al Poder Judicial “para poner una acción de amparo” y de “mandar [sic] una medida cautelar a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos”.

Julio Guzmán representó la esperanza de muchos ciudadanos de una opción frente a las posibilidades electorales de Keiko Fujimori. Algunos de esos ciudadanos, y él mismo, creen que sus desventuras registrales se deben a esa “mano negra”. Por eso imaginan un fraude en camino.

No hay fraude, pero sí decepción. TPP ha decepcionado. La agrupación política no ha sido tan formal como exige la ley. 

Para enfrentar a dinosaurios, buitres, manos negras y corruptos se debe estar preparado. No se puede emprender una gesta tan importante sobre la base de la improvisación, la informalidad y el desconocimiento de la ley.

Para cazar buitres hay que ponerse los pantalones largos.

Para que Guzmán pudiera ser elegido como candidato, TPP tuvo que cambiar de estatuto y elegir nuevas autoridades. Se hizo candidato por ese estatuto nuevo y esas autoridades nuevas. Ese cambio, decisivo, no fue formalizado ante el Registro de Organizaciones Políticas.

Quisieron subsanar con actas y declaraciones juradas. En primera instancia, el JEE aceptó, benévolamente, esas subsanaciones, como ente de administración electoral. Otros participantes en el proceso, sin embargo, se sintieron agraviados. Ellos sí habían cumplido las formalidades.

Recogiendo el agravio, el JEE, esta vez como tribunal de justicia electoral, resolvió que no podía sostener su decisión administrativa inicial. Se basó para ello en una decisión del JNE, posterior a su primera decisión. En su resolución, el JNE dice que no se puede exigir a unos una cosa, y a otros, otra (Res. 093-2016-JNE, cuestión previa 24).

El partido de Julio Guzmán no hizo bien las cosas. Achacar el error propio a las autoridades electorales o a los adversarios políticos no es honesto ni responsable. No es así como vamos a cambiar de verdad la política nacional.