"Como signo, la rata representa la astucia; un término que seguramente ha sido difícil de traducir, de calificar o de entender como virtud o como defecto". (Ilustración: Giovanni Tazza)
"Como signo, la rata representa la astucia; un término que seguramente ha sido difícil de traducir, de calificar o de entender como virtud o como defecto". (Ilustración: Giovanni Tazza)
Alexander Huerta-Mercado

Antropólogo, PUCP

¡El emperador de Jade que rige los cielos ha invitado a una prédica! Son 12 valientes seres que se lanzan a su encuentro, pero… hay un río en el final del mágico trayecto. La ratita quiere llegar y sabe que la corriente es muy fuerte aun para ella, hábil nadadora. Mira a su costado y ve al búfalo, siempre fuerte y noble. “Hermano, ¿puedes llevarme en tu lomo para cruzar el río?”. Dicho y hecho, el valiente dúo surcó las aguas. Apenas tocaron tierra, la ratita bajó corriendo y llegó primera ante el emperador de Jade. Es así que el ciclo del zodíaco chino comienza con la rata como primer animal. Es posible que para su alteza celestial esto no haya sido una competencia, pero quiso valorar la capacidad del roedor para encontrar recursos pese a sus propias limitaciones.

Como signo, la rata representa la astucia; un término que seguramente ha sido difícil de traducir, de calificar o de entender como virtud o como defecto. Si entendemos la astucia como una habilidad para lograr con artificios un determinado fin y, por lo tanto, la habilidad de engañar o de evitar ser engañado, entenderemos que la virtud de la rata es interesante para mostrarnos las paradojas de las concepciones culturales humanas.

Lao Tse, en el siglo VI a.C., consideró peligrosa la astucia, pues generaba caos e hipocresía. En la misma China, sin embargo, el general y estratega Sun Tzu, aproximadamente un siglo después, entendió que el combate era inevitable, pero sostuvo que la astucia y la planificación eran importantes para lograr la paz.

Todavía se habla de la legendaria astucia del general Zughe Liang. En el año 200 de nuestra era se enfrentó al invencible general Cao. Zughe planeó mandar 20 barcos contra el enemigo, pero en vez de embarcar soldados, los llenó de paja. Conocedor del clima, esperó a que la neblina subiera, y con ruido de tambores fingió un ataque fluvial que Cao rechazó disparando 100.000 flechas, sin saberlo, contra la paja. Zughe había conseguido flechas para sus soldados ¡provistas por el enemigo! El astuto general le mandó un mensaje de agradecimiento, prometiendo devolverle las flechas en batalla.

En Occidente, la primera narración escrita nos presenta a Ulises, que no tiene mayor poder que su astucia. Esta le bastó para concebir la primera estrategia militar de infiltración registrada en la historia: el caballo de Troya. Y como si fuera poco, en su camino de regreso a casa, logra vencer con trucos a un cíclope, unas sirenas y una hechicera.

Ya en el siglo XV, Maquiavelo sostuvo que era digno de alabanza que el príncipe viviera con consecuencia, integridad y sin astucia. Pero la experiencia enseñaba que los príncipes más exitosos eran los que con astucia podían engañar a sus súbditos.

Bastante compleja característica es esta que le hemos atribuido a un roedor, que pese a su tamaño es una desafiante némesis para la especie humana.

Las ratas que conocemos han migrado de Oriente a Occidente por invasiones y rutas comerciales, y de ahí han navegado junto a los conquistadores, dispersándose por todo el mundo. A diferencia de otros roedores que han sido protegidos o domesticados, las ratas han sido relegadas a los basurales o los desagües, convirtiéndolas en portadoras de enfermedades que en algún momento diezmaron gran parte de la población europea. Es de los pocos mamíferos cuyo exterminio no suele despertar ningún tipo de protesta, pero su capacidad de adaptación, de aprendizaje (lo cual indica inteligencia) y de reproducción garantiza que no están nunca en peligro de extinción

Para mala suerte de las ratas, ellas son parcialmente parecidas a los humanos, así que cuando no son perseguidas, son utilizadas como animales de laboratorio.

Definitivamente, la rata ha sido un adversario formidable para el ser humano. Es probable que animales muy parecidos a las ratas actuales hayan sido los pequeños mamíferos que sobrevivieron a los desastres ecológicos que acabaron con la hegemonía de los dinosaurios sobre la tierra. El ser pequeños, distribuirse bien y tener la capacidad para adaptarse al ambiente hizo invencibles a nuestros pequeños ancestros y hace invencibles a las ratas contemporáneas.

Gracias al podemos reflexionar acerca de nuestra capacidad simbólica que, de acuerdo con la cultura, proyecta distintos valores en una sola especie: de animal astuto que inicia el calendario chino, de sagrada reencarnación en templos de la India, de enemigo jurado de Occidente.

Que este Año de la Rata sea el inicio de un nuevo ciclo, pues todos tenemos derecho a comenzar de nuevo dejando atrás el pasado. No nos dejemos llevar en masa por algún flautista que luego nos ahogará. Empleemos nuestra astucia y creatividad solo para cosas buenas y felices. ¡Feliz Año de la Rata!