“El presidente Vizcarra debería sentarse a trabajar con sus ministros. Cuando le preguntaron sobre las declaraciones de la ministra Revilla se mostró muy desubicado”. (Foto: Anthony Niño de Guzmán/El Comercio).
“El presidente Vizcarra debería sentarse a trabajar con sus ministros. Cuando le preguntaron sobre las declaraciones de la ministra Revilla se mostró muy desubicado”. (Foto: Anthony Niño de Guzmán/El Comercio).
Federico Salazar

Periodista

La ministra de Justicia, Ana Teresa Revilla, dio a nuestro colega Gino Tassara. Él preguntó si la captura de Adolfo Bazán Gutiérrez era una “cortina de humo” para eludir la actuación policial en un caso de feminicidio.

Adolfo Bazán Gutiérrez es acusado de cometer diversas agresiones sexuales. .

Los familiares de Jesica Tejeda Huayanay, asesinada por su expareja, sostenían que la captura era una “cortina de humo”.

El gran despliegue de la captura habría querido distraer la atención. Los vecinos denuncian en la comisaría San Cayetano, en El Agustino.

La ministra Revilla respondió: “Ay, lamento fastidiarlo, pero hoy en día y en este momento estoy en pleno momento de Navidad. Lamentablemente, en este momento, no”.

No es ministra de la Producción o de Agricultura. Es ministra de Justicia.

Ante El Comercio, . Dijo: “No había escuchado qué me estaban preguntando por un feminicidio”. Esto es falso.

Dijo, también: “Yo estaba caminando y, de repente, te abordan; entonces, te asusta...”. Es mentira. Ella se dejaba tomar fotos por reporteros y Gino Tassara la abordó cuando ella se había detenido.

Nuestro colega no la sorprendió. Le pidió permiso para entrevistarla, a lo cual ella accedió.

Es mentira, también, que ella respondiera bajo un susto. “Estás en el Centro de Lima y hay un grupo de gente que te rodea”, “me tomaron de sorpresa”. Esta es una representación falsa de la situación.

¿Hubo “cortina de humo”? ¿Hubo negligencia policial en el caso de Jesica Tejeda Huayanay?

Los vecinos sostienen que avisaron a la policía sobre lo que estaba ocurriendo. Todavía no había muerto la madre, ni ninguno de sus tres hijos, que finalmente también fueron asesinados.

El comisario de San Cayetano asegura que atendieron el pedido de inmediato. Hay dos llamadas al 105 y una vecina fue a la comisaría que, según dice, queda a una cuadra.

Obviamente, debe hacerse una investigación, independiente y rápida. La respuesta del Ministerio del Interior, en cambio, ha sido política: ha removido a todo el personal de la comisaría.

Los han relevado “por necesidad de servicio”. Es mentira. ¿Los necesitaban en otro sitio? ¿Fueron responsables los 34 policías?

Hace un año el ministro del Interior, Carlos Morán, presentó a la opinión pública . Entregó equipos portátiles y computadoras.

Los equipos fueron dados para fortalecer la “capacidad logística y la atención policial en casos de violencia contra la mujer y grupos vulnerables”, según informó Andina.

La entrega fue parte del “plan de acción conjunto para prevenir la violencia contra las mujeres, así como brindar protección y atención a la víctima de violencia con énfasis en los casos de alto riesgo”.

Maravilloso palabreo. Excelente gasto público. Todo, sin embargo, inservible, si un policía no atiende una denuncia de violencia a una cuadra de la comisaría.

El presidente debería sentarse a trabajar con sus ministros. Cuando le preguntaron sobre las declaraciones de la ministra Revilla se .

“Mire, yo estoy de viaje, he salido... todo acto se tiene que evaluar... en todo caso, esperemos... yo estoy retornando a Lima en breves minutos y vamos a ver el tema específico de estas declaraciones que, obviamente, nosotros no las aceptamos...”.

¿“Se tiene que evaluar”? ¿“Vamos a ver”? ¿Con quiénes?

¿El presidente no evalúa cuando está de viaje?

Este año . En el 2018 fueron 149. El aumento de la pena no ha sido disuasivo. Tampoco han servido la designación de un comisionado ni la entrega de equipos.

Las respuestas infelices de la ministra Revilla revelan que el Consejo de Ministros no ha tratado el tema. De haberlo hecho, Revilla habría tenido qué responder.

Ni los ministros ni los policías, por supuesto, son los causantes del problema. Tienen, sin embargo, la obligación de decirnos qué van a hacer.

No podemos seguir con el palabreo y los gestos políticos. “Estoy en Navidad” no es una respuesta aceptable, como tampoco lo es “estoy de viaje”.

¿Cuál es el plan?, ¡por favor!