"Fiscal sentado sobre cuatro clavos", por Juan Paredes Castro
"Fiscal sentado sobre cuatro clavos", por Juan Paredes Castro
Redacción EC

Nunca antes en el país un había acumulado tanto descrédito público a menos de 20 días de jurar el cargo.

De un lado, porque solo tiene los votos de dos fiscales cuestionadas ante el Tribunal Constitucional y el voto del fiscal de la Nación saliente.

De otro lado, porque la última encuesta de Ipsos Perú para El Comercio .

Es el caso de Carlos Ramos Heredia, quien en lugar de esperar su turno de carrera y sacarse primero los cuatro clavos de graves imputaciones en su contra (como lo haría cualquier personaje que aspirara a una alta función pública) ha preferido atropellar derechos y jerarquías y hacer que esos clavos lo esperen, con las puntas hacia arriba, en el asiento que piensa ocupar el próximo 12 de mayo.

En efecto, no hace mucho , obligándola a renunciar, y a Pedro Chávarry, empujándolo al Jurado Nacional de Elecciones. Antes se las había arreglado para que fiscales como Mateo Castañeda y Pablo Sánchez quedaran, a la mala, fuera de juego.

, el Ministerio Público no había pasado por un escandaloso arribismo de este tipo.

El mismo día de su designación, por cuatro votos (incluyendo el suyo) a uno, Ramos Heredia ya tenía presentada en el Congreso una acusación constitucional por obstrucción flagrante en las actuaciones de los fiscales encargados de investigar el asesinato del sindicalista Ezequiel Nolasco en Áncash.

Este viene a ser el primer clavo que deslegitima su autoridad para tomar las riendas de una Fiscalía de la Nación que debería representar la defensa de la legalidad y de los intereses públicos tutelados por el derecho. Los otros tres clavos no son poca cosa:

1. La meteórica carrera de Ramos Heredia hacia la cúpula del Ministerio Público encontró en el Consejo Nacional de la Magistratura complicidades irregulares que posibilitaron que respetables fiscales supremos fuesen rezagados en sus derechos y aspiraciones, en beneficio suyo.

2. El Consejo Nacional de la Magistratura desacató una resolución del Tribunal Constitucional, que le ordenaba designar en una vacante de fiscal supremo a uno de dos magistrados competentes, para favorecer a una postulante nueva, Zoraida Ávalos, que venía de ser desaprobada en su prueba académica. Finalmente ella fue aprobada, nombrada y juramentada en 24 horas.

3. Ramos Heredia acabó precisamente usando el voto de Zoraida Ávalos, más el de Nora Miraval, ambas con nombramientos cuestionados ante el Tribunal Constitucional, para hacerse nombrar fiscal de la Nación, en un acto pasible de nulidad que de hecho ya abre un peligroso vacío en la cúpula de este importante poder del Estado.

Bien haría Ramos Heredia en dar un paso al costado, antes de contribuir a profundizar más la crisis del Ministerio Público. Su entornillamiento en el cargo echa por tierra su propia carrera, aún salvable, si es que así lo quiere.