"Lamentablemente, el Congreso desperdicia la oportunidad. Más que preguntas, expresa quejas". (Foto: Congreso)
"Lamentablemente, el Congreso desperdicia la oportunidad. Más que preguntas, expresa quejas". (Foto: Congreso)
Federico Salazar

Periodista

El Congreso interpela a la ministra de Economía, . Es una oportunidad importante para saber cuáles son los criterios del Gobierno para enfrentar la crisis y para dejar bases para la recuperación.

PARA SUSCRCIPTORES: Congreso: las 20 preguntas más llamativas y fuera de contexto en una moción de interpelación

Lamentablemente, el Congreso desperdicia la oportunidad. Más que preguntas, expresa quejas.

Ejemplo. “¿En qué fundamenta usted ese dicho, que repiten economistas teóricos o de su entorno, de que el Perú tiene ‘sólidas espaldas financieras’?”.

¿Qué tienen que ver los economistas “teóricos”? Y, ¿quieren perder tiempo en definir una expresión?

El margen de endeudamiento de Perú es bueno. Habría que preguntar cuánto se deterioró, en qué y por qué. El Congreso, sin embargo, reclama por unos “economistas teóricos”.

Otras preguntas contienen expresiones similares. “¿Por qué el MEF no ha movido un dedo para poner en ejecución los grandes megaproyectos?” o “¿para cuándo se espera la reestructuración del presupuesto de la República?”.

¿Un dedo? ¿Eso interesa? La queja “ustedes no han movido un dedo”, en todo caso, debe reservarse para las intervenciones. No cabe en las preguntas.

Hay, también, preguntas que parten de la ignorancia. Varios atribuyen al programa Reactiva Perú las características de un programa de financiación directa.

La ministra explicó que no se trata de un programa gubernamental, sino privado, con garantía del Banco Central. No es dinero de las arcas fiscales.

Este bosque de quejas oculta preguntas bien hechas. Frente Amplio, por ejemplo, inquiere por el gasto proyectado, los fondos para los bonos y las proyecciones de empleo (pta. 31).

Frente Amplio cree que el motor de la recuperación está en el consumo. Nosotros, no. Sin embargo, estas preguntas están bien hechas y permiten respuestas para aclaración, información y discusión.

Con las quejas, el pataleo y las especulaciones no se puede hacer nada. Tampoco con las preguntas imprecisas y genéricas como “¿Cómo vamos a manejar los huecos fiscales y financieros que queden después de la pandemia?” (pta 6).

El Gobierno debe informar muchas cosas. Debe señalar qué recursos se han usado y cómo se han asignado. Debe aclarar cuál es la situación exacta de la crisis.

El Gobierno tiene que exponer cuáles son las ideas para la recuperación de la economía.

La pregunta del Frente Amplio sobre el consumo es válida. Hay que ir, sin embargo, más allá. Esa financiación del consumo tendría que venir de recursos del Estado. Esos recursos, ¿de dónde salen? No salen de la nada, salen de los impuestos a la producción.

¿Qué se va a hacer para reactivar la producción? ¿Qué reformas se planea para mejorar la administración de los recursos? ¿Qué podemos vender para obtener recursos nuevos y que evite castigo con impuestos?

¿Qué se ha hecho, sobre todo, por la inversión? ¿No se hizo pública una lista de megaproyectos? Pues bien, ¿qué pasó con esas inversiones?

El presidente de la República tiene que hacer un planteamiento, por ejemplo, sobre Tía María.

Recordamos el penoso capítulo donde Vizcarra se asoció con el gobernador de Arequipa, Elmer Cáceres Llica. Tras bambalinas, acordaron un libreto para que pareciera imposible aceptar la aprobación gubernamental del proyecto.

¿Qué piensa ahora el presidente Vizcarra de Tía María? ¿Debe o no debe procederse?

El Congreso puede ayudar con propuestas de reformas. Está interesado, en su mayoría, sin embargo, en hacer pataleta, no en fiscalizar.