"pedir un metro de distancia es imposible para los millones que toman cada día una combi, un bus o comen en el menú". (Foto: Hugo Pérez / El Comercio)
"pedir un metro de distancia es imposible para los millones que toman cada día una combi, un bus o comen en el menú". (Foto: Hugo Pérez / El Comercio)
Rolando Arellano C.

Doctor en Administración de Empresas

Para combatir la epidemia actual no debemos repetir nuestra costumbre de solo copiar lo de afuera para implantarlo aquí. Porque somos distintos. Veamos.

Ciertamente sería muy bueno reaccionar aquí como en Italia, China, Alemania o Japón, donde se cierran todas las empresas y se obliga a la gente a quedarse en su casa, ayudados por el ejército. Y hacer que las paguen a quienes no trabajarán o, mejor, que el Gobierno pague. Y sería ideal que el sistema de salud estatal se ocupe de toda la emergencia y que se pueda prohibir a todos salir a la calle.

También sería buenísimo que todos se lavasen las manos con jabón antibacterial y se secasen con papel descartable. Y que guardasen un metro de distancia en los lugares públicos. Y que se quedasen en sus casas jugando en el jardín, aislados de la vecindad, si tienen sospecha de contagio.

Pero sucede que aquí el 95% son empresas pequeñas o microempresas, cuyas familias comen de sus ingresos diarios, a las que ningún ejército podría obligarlos a parar muchos días; y menos pagar sueldos adicionales. Y si el Gobierno los pagase solo tendría datos para ese 25% de peruanos con trabajo formal. Y que nuestro Estado no tiene capacidad para atender sin ayuda la salud del pueblo, siendo la medicina privada un brazo indispensable.

Y la verdad es que aquí el jabón antibacterial es tan preciado que hasta desaparece de los lugares públicos; y el papel toalla es muy caro para las mayorías. Y pedir un metro de distancia es imposible para los millones que toman cada día una combi, un bus o comen en el menú. ¿Aislarse del resto? Muy difícil en una vecindad popular, y más si se compran los víveres diariamente y no para la semana.

Por eso, tratando de limitar al máximo el contacto social para limitar los contagios, pero aceptando nuestra situación, deberíamos dedicarnos más a crear y comunicar métodos adecuados a nuestra realidad. ¿Algunos ejemplos ingenuos? ¿Usar bolsas plásticas como “guantes” en sitios públicos? ¿Desarrollar una práctica aséptica para usar los pañuelos de tela? ¿Dar reglas más estrictas para los mayores de edad, que aquí son minoría, que para el resto más resistente? ¿Facilitar mayor frecuencia de buses o colectivos para disminuir las aglomeraciones? ¿Generar etiqueta de contacto personal en el restaurante de menú? ¿Hacer de los 400 mil bodegueros y puesteros los grandes difusores de las normas de higiene? ¿Permitir los test de detección del virus por privados responsables, como no ocurriría hoy en el ?

Sin duda el lector tiene mejores ideas, que podrá compartirnos en . Ellas ayudarán a combatir el , y apoyarán las acciones que tomen las autoridades. Que tengan una buena semana.