El periodismo con Fritz Du Bois, por Raúl Castro
El periodismo con Fritz Du Bois, por Raúl Castro
Redacción EC

A pocas horas de la partida de Fritz Du Bois, los que formamos el equipo que él reunió en la  sala de redacción  hemos venido repasando  el libro de estilo que nos dejó, así como las bases elementales del periodismo que convenimos en practicar.

Una de estas bases, quizás, la clave que permitió que en estos intensos meses bajo su dirección la libre circulación de ideas y opiniones fluya, fue el de la transparencia.

Me lo explicó cuando me invitó a ser parte del equipo, mientras me mostraba las nuevas oficinas que, con modernizado diseño, ocupamos desde hace pocos meses los periodistas de este Diario.

Como se da en las salas de redacción de los principales medios, entre escritorio y escritorio, entre sitio y sitio, no existen separaciones, ni ventanas, ni cubículos que nos aíslen. Es todo un solo espacio continuo sobre una única área plana.  Y esto tiene una razón, decía.

Me explicó que en el quehacer noticioso de hoy no hay modo de mantener información alguna oculta.

La actual abundancia de datos, la multiplicidad de fuentes, la facilidad con que se accede a versiones distintas sobre los hechos, hacen imposible hoy trabajar con los secretismos o las investigaciones que antes se desarrollaban  entre cuatro paredes. No es, pues, una época en la que la información escasea o en la que hay que esperar a descubrir datos celosamente clasificados, pues hoy todo se sabe.

Lo que escasea efectivamente, lo que el lector valora, entendí, es aquello que falta señalar, aquello que no es evidente y que solo el cruce de referencias bien investigadas y comprobadas, tanto como un perspicaz análisis, lo pueden revelar.

Por eso resaltaba la importancia de una redacción abierta y cooperativa, en la que la actividad periodística se desarrolle en equipo, con una lógica de plataforma, con el claro objetivo de lograr el mejor y más completo producto informativo.

Lo interesante es que incluía también en ello a los mismos lectores, a quienes nos alentaba a involucrar y a seguir a través de sus interacciones en la web y en los testimonios –sean estos en textos, videos y fotos– que dejan con profusión en las redes sociales.

Intuitivamente, Fritz se acercaba a lo que los académicos establecen como la función actual de los medios: ser empresas generadoras de conocimiento. Es decir servicios de información que si no ofrecen datos con valor agregado, ni destacarán ni estarán cumpliendo con su actual función primordial.

Todo periodista es un investigador, me decía. Por eso el camino al que nos dirigía era a crear no una sino varias sub unidades de investigación que manejen cada una, bajo metodologías estandarizadas, sus propios seguimientos en profundidad. Ahora mismo hay una para coberturas de Lima y de las regiones. Estaba próximo a consolidar la de política.

Re-imaginar la forma cómo elaboramos y explicamos las noticias es también reinventar la relación misma con las tecnologías informativas. Por eso le dio un decidido impulso al proceso de integración multiplataforma: la que articula al periódico impreso y al online, que entendió debía responder a la dinámica de los nuevos lectores que experimentan la información en 360 grados.

Por eso decía: es la era del poder ciudadano.

Por eso nos alentó a salir a reportear, a “hacer calle”, porque de ahí saldrían las noticias que harían cambiar la agenda de los poderes de turno. Este fue el compromiso periodístico que asumimos con Fritz, y que con seguridad mantendremos.

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