"Periodistas con calle", por Pedro Canelo
"Periodistas con calle", por Pedro Canelo
Redacción EC

Ayer se celebró el "Día del Periodista" y por enésima vez las redes sociales fueron inundadas por lluvias de reflexiones, autocríticas y variopintos momentos epifánicos sobre cómo sería un mundo ideal para los reporteros. De todos esos desvaríos me quedo con un pedido urgente de muchos: recuperemos el trabajo de campo, la cobertura en las calles. En tiempos de Google, Wikipedia y Twitter, el mejor deseo de los comunicadores debería ser salir de sus "cubiles felinos" y ensuciarse los zapatos otra vez. Como era antes, como debería seguir siendo.

Ojalá que en la jungla periodística algún día detengamos ese ataque constante entre colegas y tengamos más gestos de unión para enfrentar la fiebre tecnológica que a veces es un boomerang letal para este oficio. Un periodista químicamente puro siempre será mejor que un buscador de Internet o que una base de datos de Excel.

Todos hemos sido atacados por ese mal endémico llamado "el periodismo de teclado". Atacados por esa necesidad (más empresarial que periodística) de ser más rápidos que el Correcaminos o que Speedy Gonzáles para difundir los contenidos a veces olvidamos que la esencia de nuestro trabajo está allá afuera. Las primicias están en una entrevista hecha en vivo y en directo, en una llamada telefónica a las fuentes oficiales. Jamás en un simple y previsible 'tuiteo'.

y las redes sociales son herramientas que siempre ayudarán y reforzarán en el reporteo en tiempo real de las noticias. Son armas para un cazador. El periodista sale a cazar, busca, no espera sentado en un árbol hasta que se le presente la liebre.

"El periodismo, como la prostitución, se aprende en las calles", decía uno de los personajes de la película "Tinta Roja". Y eso estamos perdiendo. Es cierto que la intensidad en la cual circulan las informaciones hoy exige una adaptación a las nuevas tecnologías pero eso no puede anular el instinto de sabueso para salir a buscar los datos donde otros no están.

Los colegas se emocionan en el "Día del Periodista" y muchas cuelgan con nostalgia fotos de cuando reporteaban en la calle. Algunas imágenes aparecen en color sepia, son lejanas, de hace muchos años. La vieja expresión gráfica que hubo un pasado mejor.

Hace veinte años me enamoré de esta profesión. Me imaginaba como ‘Chambón’, ese personaje de ‘Chespirito’ que nunca dejaba su libreta de apuntes o como los reporteros del Washington Post que hicieron casi cien entrevistas para destapar el caso Watergate. Nunca pensé en un comunicador dependiente del celular, ni en un editor de memes (o de videos “insólitos” y graciosos). El periodismo, el verdadero, se hace en la calle. Ojalá esos reporteros de zapatillas gastadas hayan celebrado como merecen ayer. Su principal razón para festejar es que son una especie en peligro de extinción.