“Toledo, Humala y PPK”, por Abelardo Sánchez León
“Toledo, Humala y PPK”, por Abelardo Sánchez León
Abelardo Sánchez León

La sospecha de que apristas y fujimoristas desean recuperar el poder no resulta descabellada. Desde 1990, entre los dos han estado en Palacio durante veinte años. Las dos fuerzas políticas no son tan amigas, han tenido sus encontronazos, pero ambas agrupaciones manejan un estilo pragmático de hacer política y justo por esa razón es posible hablar de un entendimiento, de una alianza, incluso de un cogobierno.

Quienes han podido despojarlos del poder han sido y . Lamentablemente, los dos no han estado a la altura de la circunstancia y terminaron sus respectivos gobiernos con una muy baja aprobación. No sabemos, sin embargo, si se debe a errores propios o a una campaña mediática en su contra. Cuando digo campaña me refiero a una voz gruesa, monocorde, diaria, que demuele y socava. Hace dos meses que no se habla de otra cosa que de las agendas de Nadine y solo la ampliación de la subida de Armendáriz (esa obra monumental tan divulgada) le hace competencia en estos últimos meses. Sin embargo, la responsabilidad de Toledo y de Humala no puede soslayarse; los dos despilfarraron un capital social en un momento histórico crucial en base a descuidos, errores, abstenciones, actitudes hedonistas, laxas, dubitativas o medrosas. El resultado es grotesco: el gobierno de Humala es visto como el más corrupto y todos olvidan quién era Sergio Siragusa o Vladimiro Montesinos.

El principal problema de Humala es haber gobernado solo para administrar sus cinco años, y haber permitido que lo colocaran entre las cuerdas, ventilando verdades a medias u orquestando campañas en su contra. Campañas que no se reducen a derrotarlo en los próximos comicios, que resulta fácil, sino que apuntan a sacarlo del juego de la política; a él y a su esposa. Alan García fue quien más ha trabajado en su demolición: primero fue el tema de la pareja presidencial, después la del cajero de Palacio y al final el de las agendas.

El turno histórico es ahora de . Pero ¿podrá estar a la altura de enfrentar y derrotar a Alan y a Keiko como lo hicieron en su momento Alejandro Toledo y Ollanta Humala? Ambos, debemos reconocerlo, se fajaron en situaciones adversas: Toledo contra Alberto Fujimori y Humala contra su hija Keiko. PPK es también un político pragmático, pero ahora debe hacer política en grande: en el 2016 debe convertirse en el candidato que evite que apristas y fujimoristas retornen al poder. PPK es quien podría evitar la consolidación de la corrupción en el país y sacar del gobierno a estos dos políticos que no son necesarios de cara al futuro. A sus 80 años debe pensar que su tarea es histórica.