"Si es que Essalud tiene una gestión más eficiente, ¿no es posible que se le ceda una mayor cuota de responsabilidad en la tarea de vacunar a los adultos mayores?" (Foto: Jesús Saucedo/GEC)
"Si es que Essalud tiene una gestión más eficiente, ¿no es posible que se le ceda una mayor cuota de responsabilidad en la tarea de vacunar a los adultos mayores?" (Foto: Jesús Saucedo/GEC)
María Alejandra Campos

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debe estar viviendo uno de sus momentos de mayor popularidad. Essalud, la institución que dirige, está cumpliendo una labor encomiable en la vacunación de adultos mayores contra el No hay día en el que no se divulgue información respecto a un nuevo avance significativo en el proceso, a alguna innovación que permita vacunar más y mejor, o al excelente servicio brindado por el Padomi en los domicilios de los vacunados. ha demostrado, hasta el momento, que cuenta con la información, la organización y la capacidad para brindar un servicio a la altura de la magnitud de la crisis que enfrentamos.

Sin embargo, sus esfuerzos no son suficientes. El jugador más grande del sistema, el , parece estarse tomando las cosas con calma. A pesar de que las vacunas han llegado a nuestro país hace más de un mes, el Minsa recién ha empezado a vacunar a las personas mayores de 100 años el jueves. Luego, continuará con los mayores de 80 años en el distrito de San Juan de Lurigancho. Es cierto que se empezó por el personal de salud y la primera línea, pero aun así el ritmo es deficiente.

Si comparamos el desempeño de la campaña de vacunación en el Perú con la de otros países de la región, encontramos que estamos en el fondo de la tabla junto a Bolivia, Ecuador, Paraguay y Venezuela. Según OurWorldInData, la cantidad de dosis aplicadas por cada 100 habitantes en el Perú hasta el 18 de marzo es de apenas 1,77. El promedio en Sudamérica es 6,07. Chile, que lidera el ránking, ha aplicado 42,5 dosis por cada 100 habitantes. Uruguay, Argentina y Brasil tienen más de 6 dosis aplicadas por cada 100 habitantes; México tiene 3,8.

También es evidente que, aunque las dosis no han dejado de llegar al país, el ritmo de vacunación se ha ralentizado en lo que va de marzo a comparación del arranque auspicioso que tuvo en febrero. La pendiente de la curva de vacunación en el país es muy poco pronunciada, mientras que nuestros vecinos sí han tenido crecimientos significativos en el tiempo.

Ante esta situación, es urgente que el ministerio comunique adecuadamente las metas de vacunados que tiene por semana y que actualice la información registrada en su portal con las nuevas dosis recibidas para saber exactamente con qué nivel de ineficiencia estamos lidiando.

Por otro lado, la santa paciencia que parece estar marcando el accionar del Minsa no puede ser observada con resignación por la opinión pública. Literalmente, las vidas de miles de peruanos están en juego. Si es que Essalud tiene una gestión más eficiente, ¿no es posible que se le ceda una mayor cuota de responsabilidad en la tarea de vacunar a los adultos mayores? ¿No hay acaso sinergias que se pueden generar con el sector privado para que este ayude con la distribución y aplicación de las vacunas?

Cuando se abrió la discusión respecto a la posibilidad de que los privados distribuyan y vendan las vacunas, los escépticos de la vacunación pública afirmaron que el Estado era incapaz de llevar a cabo una tarea de la magnitud de inmunizar a 22 millones de peruanos. Los defensores del proceso estatal respondieron diciendo que el sistema de vacunación público peruano era muy bueno, un referente en la región y que sí era posible que lo logre en un tiempo y a un ritmo razonable.

Para que, a estas alturas, el segundo argumento se mantenga en pie, es urgente que el gobierno haga ajustes y muestre resultados rápidamente. Sería terrible para la salud y la democracia del país que fracasen.

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