Vigilancia sin "full HD", por Carlos Meléndez
Vigilancia sin "full HD", por Carlos Meléndez
Carlos Meléndez

Politólogo

Seguramente en las últimas semanas usted ha leído portadas de diarios, titulares y noticias del tipo: “Violadores y ladrones entre los candidatos”, “Cien candidatos tienen deudas con el Estado”, “Treinta y un candidatos tienen sentencias por violencia familiar”, “Trece candidatos fueron sentenciados por tráfico de drogas”. 

Efectivamente, las autoridades reaccionaron ante datos procesados por la prensa y organizaciones no gubernamentales. El garantizó la exclusión de con sentencia vigente. La policía identificó a 115 postulantes con antecedentes de narcotráfico. La hizo una conferencia de prensa con la lista de ocho candidatos violadores. En consecuencia, una gran preocupación cundió en la opinión pública: nuestra clase política había sido tomada por hordas delincuenciales. ¡Horror!

El problema con estos datos –con repercusión internacional– es que no pasan un análisis elemental y serio. Omiten un dato clave para entender la magnitud de las cifras: la proporcionalidad de los denunciados respecto al total de postulantes a cargos públicos en los comicios de octubre, que suman 105.991. Es decir, se prefirió decir “345 candidatos con sentencia vigente”, en vez de “0,32%”. Se publicó la cifra de “115 asociados al narco” y no se mencionó que representaban el 0,1%. No es lo mismo decir “8 violadores” que 0,007%. Ninguna de las cifras reportadas llega siquiera al 0,5% del total de postulantes. ¿Se puede revolotear el gallinero con estos datos?

Fíjese bien: es incuestionable la importancia de develar características de la clase política; así sea una sola persona asociada a delitos, merece la pena que el electorado esté informado. Mi crítica se centra en el tratamiento mediático de estos datos y su impacto. No es ninguna novedad que un gran sector de nuestra prensa es sensacionalista y que, consistentemente, busca el amarillismo como tono. Pero que organizaciones de la caigan en ese juego es muy grave. ¿Se trata entonces de un sesgo deliberado para desprestigiar militantemente a la política, y de paso figuretear?

La tiene un propósito ulterior, según entiendo: fortalecer la representación política; promover ciudadanos informados, sin sesgos, que dialoguen con una clase política receptiva y ética. Es decir, busca estrechar la brecha que separa a la sociedad de la política. Empero, la práctica vigilante “sin full HD“, descrita en párrafos anteriores, es contradictoria. Su alta resolución es parcial: enfoca el datito pero difumina la imagen restante del plano. Si bien se guía por cruces de información automatizados, no invierte en reflexión. Al final, justos pagan por pecadores y la desconfianza ciudadana en la política se agudiza. Son contribuyentes inesperados de la antipolítica.

Además, este control ciudadano se reduce a la dimensión personalista de la candidatura (una ) y excluye lo más importante: el programa político. Es una lástima que esta “sociedad civil” asimile defectos de la era 2.0: datos sin materia gris. Situación preocupante para la y sus financistas, especialmente para los propios consumidores (desinformados) de estos medios. Al final, se desacredita exageradamente a la política, en vez de forjar confianza.