"En suma, mientras que la candidata de Fuerza Popular trajo algunas nuevas ideas a la mesa –que ciertamente pudo desarrollar mejor–, el líder de Perú Libre se mantuvo en la oscuridad y anacronismo del plan de gobierno elaborado por Vladimir Cerrón, su socio político". (Foto: Hugo Pérez / @photo.gec)
"En suma, mientras que la candidata de Fuerza Popular trajo algunas nuevas ideas a la mesa –que ciertamente pudo desarrollar mejor–, el líder de Perú Libre se mantuvo en la oscuridad y anacronismo del plan de gobierno elaborado por Vladimir Cerrón, su socio político". (Foto: Hugo Pérez / @photo.gec)
Editorial El Comercio

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Después de idas y venidas, ayer por fin se concretó el primer entre y , ambos candidatos a la Presidencia de la República por y , respectivamente. El intercambio de ideas en Chota, Cajamarca, previo a los cuatro debates por ser organizados por el , fue propuesto por el líder docente el miércoles. Su rival no dudó en tomarle la palabra y sugerir que se llevase a cabo este mismo fin de semana. Si bien las exposiciones de programas de gobierno son siempre bienvenidas –y es una sana práctica que se empiecen a dar fuera de Lima–, el poco tiempo de preparación originó desorden y aglomeraciones innecesarias en el peor momento de la segunda ola de la .

Buena parte de la atención estuvo centrada en el candidato Castillo. Su lugar poco auspicioso en todas las encuestas previas a la primera vuelta –con excepción de las recogidas en las últimas dos semanas– redujo su participación en espacios de atención masiva, por lo que se hacía más novedoso escucharlo. Además, en la medida en que aún no ha presentado equipo técnico y ha desautorizado a voceros de su agrupación, el interés por conocer directamente el detalle de sus planteamientos era alto.

Tanto Castillo como Fujimori se enfocaron en pullas desde el inicio: Castillo remarcó en más de una oportunidad los problemas judiciales que enfrenta la candidata y la polémica trayectoria fujimorista entre los años noventa y período congresal iniciado en el 2016. Por su parte, la lideresa de Fuerza Popular señaló que el comunismo sería un “salto al vacío” para el país, además de cuestionar la licencia sindical de Castillo.

Ahora, si bien los golpes en un debate pueden ser esperados, el encuentro hizo evidente dos cosas. Primero, que el populismo está a la orden del día. Ambos, por ejemplo, reiteraron que en sus gobiernos se lograría la vacunación masiva de los peruanos, sin entrar en mayor detalle sobre cómo lograrlo. El señor Castillo sostuvo de nuevo que su gobierno destinaría 10% del para el sector salud, asunto que ha sido ampliamente calificado como un imposible fiscal. Por su parte, Fujimori prometió que en regiones donde hay canon se destinaría el 40% de este a cada peruano. Ambos, curiosamente, se refirieron a hacer más generoso el programa : el docente bajando la edad de beneficios a 60 años y la excongresista duplicando el monto transferido. A momentos se percibió el intercambio como una competencia por quién ofrecía más.

Lo segundo que quedó claro es que el representante de Perú Libre aún no logra cuajar una agenda política y económica viable. Se refirió, por ejemplo, a la necesidad de prohibir la importación de los bienes “que los peruanos producen”, como si el proteccionismo comercial hubiera sido beneficioso para el Perú cuando se aplicó en décadas anteriores. Insistió en la renegociación de contratos con transnacionales para que el 70% de las utilidades de estas “se quede [en] el país” y financie servicios públicos, una proporción que bordea lo confiscatorio en cualquier negocio. Habló también de una segunda reforma agraria y de la nacionalización del gas de . En suma, mientras que la candidata de Fuerza Popular trajo algunas nuevas ideas a la mesa –que ciertamente pudo desarrollar mejor–, el líder de Perú Libre se mantuvo en la oscuridad y anacronismo del plan de gobierno elaborado por , su socio político.

Hechas las sumas y restas, si bien se trató de un debate que tuvo notas de mitin político, los ciudadanos aprendimos algo más sobre las propuestas y el carácter de cada candidato. Aún faltan cuatro debates más, programados con anticipación por el JNE (que no organizó el de ayer en Chota). En estos, los candidatos no podrán usar la impredecibilidad del evento como excusa para no prepararse mejor. Esta es la más alta competición de la política peruana, y los ciudadanos merecemos organización y propuestas acorde con la seriedad de la ocasión.