(Editorial) No más distancia
(Editorial) No más distancia
Redacción EC

Ayer fue un día histórico que ha dejado al Perú . Para comenzar, luego de casi 200 años nuestro país tiene, finalmente, sus fronteras definidas. Terminaron los días de las controversias territoriales que se convertían en obstáculos para la integración y el crecimiento conjunto con nuestros vecinos.

Por otro lado, una razón más para alegrarse es que se puso punto final a la última excusa para la . Una nación a la que, de hecho, cada año nos acercamos más y con la que, después del cumplimiento del fallo, será aun más fácil seguir hermanándonos.

No podemos dejar de mencionar tampoco que el supone una importante ganancia en términos geográficos para el Perú. La corte nos reconoció más de 50.000 kilómetros cuadrados de territorio marítimo que antes, en la práctica, no teníamos (los que incluyen el área que Chile argumentaba que eran aguas internacionales y parte del área que reclamaba como suya). Y, si bien hay que ser objetivos y reconocer que la zona que tiene los mayores recursos pesqueros ha quedado en el dominio chileno, el nuevo espacio marítimo peruano tiene cierto potencial económico por explorar. Concretamente, en lo que se refiere a la pesca de especies en alta mar, como el tiburón, el perico, el pez espada, la pota o el jurel. 

La clara delimitación fronteriza, por lo demás, permitirá que se reduzcan los problemas de las embarcaciones peruanas que eran detenidas por las autoridades chilenas por pescar en aguas que ellas consideraban de su soberanía.

Las razones para alegrarse no terminan en las ya mencionadas. Adicionalmente, los gobiernos del Perú y Chile demostraron que son capaces de resolver sus diferencias de manera madura, respetando los compromisos asumidos y amparándose en el derecho internacional. Algo que ha sido celebrado por la gran mayoría de ciudadanos de ambas naciones.

En el caso del Estado Peruano, asimismo, debe reconocerse que la política de la delimitación marítima con Chile fue manejada como asunto de Estado por tres gobiernos sucesivos, lo cual prueba su notable voluntad de hacer las cosas seria y responsablemente. 

Hay, entonces, mucho que celebrar. Y, por ello, debemos felicitar especialmente al que llevó adelante todo el proceso ante el tribunal de La Haya, equipo al que el país le debe mucho. 

¿Hacia qué tipo de futuro común deberíamos mirar ahora? Pues, sin duda alguna, hacia uno de profunda integración con Chile. Integración que, en efecto, ya empezó hace buen tiempo y que el fin de nuestras disputas territoriales solo debería acelerar.

Como recordábamos en , la colonia peruana es la más grande en Chile, pues la mayoría de inmigrantes que viven en el vecino país son peruanos (más de 100 mil). Paralelamente, desde el 2010 el mayor flujo migratorio a nuestro país proviene de Chile. Además, para el 2012 el intercambio comercial entre nuestras naciones llegó a US$3.500 millones, tenemos inversiones en el país del sur por US$1.000 millones (incluidos más de 200 restaurantes de comida peruana) y hay más de 650 proyectos que vienen siendo ejecutados por capitales chilenos en el Perú. 

A todo ello hay que sumar, como destaca nuestro columnista Roberto Abusada en su artículo de hoy, que los distintos proyectos energéticos que tiene nuestro país posibilitarían la venta de electricidad a Chile, lo cual supondría importantes ganancias para los peruanos y para los chilenos. 

Y no perdamos tampoco de vista que ambos países somos socios en el mayor intento de integración de nuestra región: la Alianza del Pacífico. Una iniciativa que une a las democracias latinoamericanas que más han progresado en los últimos años y que está por consolidar un bloque que conjuntamente formaría la segunda economía más grande de América Latina. 

Los peruanos y los chilenos no tenemos más excusas para tomar distancia entre nosotros. Ya no hay nada que nos deba separar.