"En el debate, no mejoró las cosas que la contraparte del señor Pari fuera el exministro de Economía Luis Carranza, seguramente quien mejor desempeño tuvo esa noche".
"En el debate, no mejoró las cosas que la contraparte del señor Pari fuera el exministro de Economía Luis Carranza, seguramente quien mejor desempeño tuvo esa noche".
Editorial El Comercio

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El del último domingo estuvo dominado por discursos y recriminaciones políticas que poco tenían que ver con las materias que se debía abordar en cada acápite de la discusión y los detalles técnicos aparecieron solo como chispazos que de pronto nos recordaban el propósito real de la cita. En algunos casos, dio la impresión de que auténticos técnicos simplemente se habían dejado ganar por la coyuntura y por la necesidad de arañar al contrario para arrancarle algunos votos. Pero en otros, quedó la sensación de que presuntos técnicos habían optado por camuflarse bajo la retórica política porque no tenían mucho que decir sobre el tema específico que les tocaba desarrollar.

Una situación que resultó particularmente clamorosa en la intervención del excongresista , quien debía exponer ante la ciudadanía los planes de en materia económica.

El ingeniero economista se refirió más a aquello que no debían hacer que aquello que harían y se enfocó más en señalar los problemas que en cómo solucionarlos. Por ejemplo, “la pobreza no se encara con regalos; nuestra gente es digna, nuestra gente quiere trabajo” fue la idea que expresó de distintas maneras repetidas veces a lo largo de su intervención, pero nunca llegó al detalle de qué pensaba hacer el eventual gobierno depara satisfacer esa demanda. El señor Pari, incluso, en una entrevista a este Diario al día siguiente del debate, reconoció las flaquezas de su presentación: “Sí tenemos las propuestas, lamentablemente no medimos bien el tiempo”, aseguró.

Sin embargo, el problema es que en la referida conversación con El Comercio hizo poco por ofrecer una imagen más meditada de la oferta del partido del lápiz; de hecho, generó más dudas y preocupaciones. Por ejemplo, sugirió que tanto el sector educación como el sector salud debían recibir el 10% del presupuesto nacional, solo para que la entrevistadora le precisara que en el presupuesto de este año ya reciben 17,9% y 11,4% respectivamente. ¿Perú Libre no está al tanto de estas cuestiones tan elementales? Eso es lo que están dando a entender.

En el debate, no mejoró las cosas que la contraparte del señor Pari fuera el exministro de Economía , seguramente quien mejor desempeño tuvo esa noche. El antiguo titular del MEF fue claro y directo al definir los 3 ejes fundamentales del plan de gobierno de –”tu salud, tu comida y tu trabajo” fue como los definió– y los instrumentos de los que se valdrían para mantener esos ejes rodando si llegasen al poder, distinguiendo además lo que harían en el corto plazo de lo que harían en el mediano. Desde los proyectos de irrigación en Cajamarca o en Arequipa hasta las capitalizaciones de Agrobanco y Cofide, se podía estar de acuerdo o en desacuerdo con lo que él planteaba a nombre de Fuerza Popular, pero lo que no podía decirse es que no estuviera siendo claro.

Desde la otra orilla, en cambio, parecía que lo que les estaban proponiendo a los electores era que, por una cuestión de posturas políticas, votasen ahora a ciegas por ellos y que los detalles técnicos ya lo resolverían una vez que tuvieran las riendas del gobierno. Es decir, justamente lo opuesto a lo que el debate del domingo pretendía.

En general, la improvisación parece marcar la pauta en este grupo político. No queda claro, por ejemplo, con qué plan de gobierno finalmente gobernarán. ¿Será el presentado al Jurado Nacional de Elecciones? ¿El Plan Bicentenario? Asimismo, la alineación de técnicos que llevaron al debate se formó a último momento y brilló por su falta de claridad. Permanece en duda, entonces, lo que harían en Perú Libre de alcanzar el poder.