"En lo que concierne a los vacíos, quizás el más preocupante sea el que tiene que ver con el desconocido destino de 280 de las dosis de la vacuna de las que era responsable".
"En lo que concierne a los vacíos, quizás el más preocupante sea el que tiene que ver con el desconocido destino de 280 de las dosis de la vacuna de las que era responsable".
Editorial El Comercio

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El hasta ayer investigador de la U y otrora jefe del equipo a cargo de las pruebas con la vacuna de , , ha intentado en los últimos días justificar las irregularidades y arbitrariedades que promovió o consintió durante el proceso que se le confió. Tras varios días de silencio, el médico se presentó antes de ayer efectivamente en el y concedió entrevistas a varios medios en las que, amén de dejar vacíos, ensayó explicaciones para los cuestionamientos a su conducta que resultan sencillamente inaceptables.

En lo que concierne a los vacíos, quizás el más preocupante sea el que tiene que ver con el desconocido destino de 280 de las dosis de la vacuna de las que era responsable: una cifra a la que, siguiendo las declaraciones del propio Málaga, se llega restando de las 3.200 dosis adicionales al lote para las pruebas que envió el laboratorio chino, las 1.200 que habrían sido entregadas a la embajada de ese país; las 917 que habrían sido utilizadas en inmunizar a las 487 personas que aparecieron en la lista divulgada días atrás (incluyendo una desconcertante triple aplicación en algunos casos) y las 803 que quedarían en ‘stock’. Con esas 280 dosis, como es evidente, podrían haber sido inmunizadas 140 personas más, cuya identidad sería fundamental conocer.

En lo que corresponde, por otra parte, a las irregularidades y arbitrariedades, la lista es larga. ¿Por qué aceptó vacunar al expresidente y a su esposa? “En ese momento no me pareció un acto de ningún tipo fuera… era el presidente de la República”, anotó. Para después añadir: “Ese fue mi actuar, sin ningún cálculo político”.

¿Por qué incluyó en la lista de los vacunados a personas que, como la señora Cecilia Blume, nada tenían que ver con la investigación? “En un momento pensábamos contar con fondos para construir nuestra propia UCI (Unidad de Cuidados Intensivos) tomando en cuenta que podía venir una segunda ola” y “hubo gente que nos ha colaborado”, fue todo lo que dijo.

¿Por qué dispuso que se vacunara bajo la denominación de “consultor” al dueño del chifa Royal, César Loo Cárdenas? “La delegación china se cansó del Burger King. Lleva la comida, interactúa con ellos permanentemente”, fue su respuesta.

Pero el más insólito –y menos científico– de sus intentos de explicación fue por qué, contra lo que dictaba el protocolo de la prueba, se les aplicó una triple dosis de la vacuna a 30 pacientes (incluido él mismo). Tras admitir que fue un procedimiento irregular, sentenció: “Lo que queríamos era verificar nuestra hipótesis de que tengo un número de anticuerpos antes de la inoculación y dos semanas después tengo que cuadruplicar nuestros anticuerpos para asegurar una inmunidad verdadera”. Es decir, consideró oportuno hacer su propia prueba dentro de la prueba…

No son estos, por cierto, todos los asuntos objetables en el experimento del que era titular (llamarlo ‘responsable’ sería excesivo). Quedan por mencionar, por ejemplo, “la idea solidaria” que, según él, existió detrás de la vacunación a las esposas o familiares de quienes participaron de la investigación y tantos otros comportamientos alejados del rigor que la situación exigía. Pero con lo ya dicho es suficiente para comprobar el difícil trance en el que el doctor Málaga se encuentra.

¿Cuál fue la razón detrás de tanto despropósito? ¿Simplemente la efímera embriaguez de poder que produce el saberse a cargo de la concesión de un privilegio vital? ¿O existe alguna otra que el inverosímil científico que nos ocupa no se ha atrevido todavía a enunciar? No vaya a ser que, en el fondo, los motivos de este vacunador no sean muy distintos a los del famoso oidor de la tradición de Ricardo Palma.