"El presidente electo Pedro Castillo debe gobernar para todo el Perú".
"El presidente electo Pedro Castillo debe gobernar para todo el Perú".
Editorial El Comercio

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Ayer, el declaró la victoria de en los comicios del 6 de junio, convirtiéndolo en el próximo presidente del Perú. Con todo ello, el ente anuncia el final del proceso electoral y, al mismo tiempo, del trance legal que siguió al balotaje.

Echada la suerte, queda prepararse para lo que será un gobierno del excandidato del lápiz y de nada sirve buscar dorarnos la píldora. El nuevo jefe del Estado alcanza el poder tras haber ganado los comicios con una agrupación ideológicamente opuesta, por un lado, al manejo sensato y funcional de la economía –el socialismo que profesan ha sido una receta para el fracaso en más de un país (basta ver Cuba)– y, por otro, con propuestas nítidamente divorciadas del orden democrático y del Estado de derecho –durante la campaña habló de disolver el Congreso, desactivar el Tribunal Constitucional y la Defensoría del Pueblo, insiste con cambiar la Constitución y su plan de gobierno incluye leyes para regular los medios de comunicación–. ¿Ha buscado moderarse o alejarse del discurso de , ideólogo de su partido? En más de una oportunidad ha dado señales de eso, pero la verdad es que sus empeños han sido tan tenues como difíciles de creer, toda vez que ha hecho costumbre el contradecirse y condicionar su radicalismo a la plaza que lo escucha.

De la misma manera, el distanciamiento de Pedro Castillo con Cerrón, una figura nociva por lo trasnochado de sus ideas políticas y por su cercanía con una presunta banda criminal, también ha sido insuficiente. Si durante la campaña se animaba a decir que no se le vería ni de portero, la notoriedad que ha adquirido el exgobernador de Junín en las últimas semanas, y su presencia en actividades en las que participó el excandidato, lo hacen ver, más bien, como el presidente de la junta de propietarios. Castillo parece no entender la urgencia del 90% de peruanos (según El Comercio-Ipsos) por ver al próximo Ejecutivo librado de Cerrón.

Dicho todo esto, en el discurso que dio anoche dio unos pasos en el sentido correcto. Su rechazo a modelos de gobierno extranjeros, el llamado a la estabilidad jurídica y económica y a la unidad fueron positivos. Pero los peruanos debemos mantenernos firmes en el “ver para creer”.

Toda esta situación mantiene el país en la más completa incertidumbre. No se sabe hacia dónde irá el nuevo gobierno y la tensión se siente tanto en las calles como en la solidez de nuestra moneda. El nuevo jefe del Estado tiene que empezar a actuar como tal y dejar claro quiénes lo acompañarán en su administración.

Pero más allá de lo que tienen que hacer Castillo y compañía, está claro que la a Palacio y la ciudadanía tienen nuevas y sensibles responsabilidades. Los primeros deben conseguir ser firmes desde el Parlamento y, al mismo tiempo, preservar (o conseguir) legitimidad. La defensa escrupulosa de nuestra Carta Magna demanda que se hagan uso de los mecanismos legales que esta ofrece para defenderla y cualquier intención de vulnerar la democracia para mantenerla con vida debe ser abandonada. Pero está claro que sus funciones serán vitales y que no pueden permitir que el nuevo presidente abandone el camino del Estado de derecho.

En lo que concierne su misión es exigir que las autoridades elegidas rindan cuenta por sus acciones. Los medios de comunicación, por nuestro lado, tenemos la obligación de ser vigilantes y denunciar los excesos que el nuevo gobierno pueda cometer. En el camino, debemos defender nuestra independencia y libertad contra quienes busquen amenazarlas.

Dicho esto, el presidente electo Pedro Castillo debe gobernar para todo el Perú, no solo para el 34,94% de los electores hábiles que lo eligieron. Al mismo tiempo, debe decidir con la cabeza, no con el peligroso documento que presentó al JNE. El bienestar y la tranquilidad de los peruanos es lo más importante.