(Ilustración: Giovanni Tazza)
(Ilustración: Giovanni Tazza)
Hace 100 años

Contra la infección, implacable enemiga del herido de guerra, el doctor Dupuy de Frenelle ha aplicado un método consistente en inyectar en las heridas, varias veces al día, poderosos antisépticos por el canal de un tubo que atraviesa el vendaje. Otro cirujano francés, el doctor Carel, desinfecta las heridas irrigándolas por medio de diminutos tubos con muchos agujeros que llevan a los sitios más recónditos el antiséptico llamado Licor de Dakin. Los antisépticos son mezclas de éter, gomol, eucaliptol, timol, esencia de canela y también quinina. La urotropina también es útil. 

H.L.M.