(Ilustración: Giovanni Tazza)
(Ilustración: Giovanni Tazza)
Hace 100 años

De todo ha pasado en los tres días de locura carnavalesca. Se ha jugado en muchos barrios, pero gran número de personas prefirió una forma culta de diversión y, sin hacer uso del agua, se han limitado a jugar con chisguetes, serpentinas y sorpresas de género pintoresco tan usuales en los días dedicados a Momo. Ojalá se siga en esta nueva senda y vayan desapareciendo los juegos toscos y grotescos. Imitemos a los países cultos en donde los carnavales se convierten en un hermoso muestrario de buen gusto y belleza. 

H.L.M.

TAGS RELACIONADOS