Cifras a la ligera, por Enzo Defilippi
Cifras a la ligera, por Enzo Defilippi
Enzo Defilippi

Profesor de la Universidad del Pacífico

La semana pasada, el ministro de Economía afirmó nuevamente que si él no hubiese tomado medidas el déficit fiscal hubiese terminado en 3,8% del PBI al final del año. La misma cifra fue mencionada por el primer ministro en otra entrevista el domingo pasado.

No son afirmaciones triviales. En lenguaje común, lo que nos están diciendo las principales autoridades del país es que heredaron un desbarajuste fiscal, no la casa ordenada que prometió el saliente ministro de Economía antes de dejar el cargo.

¿De dónde sale el 3,8%? No lo sé. Lo que sí sé es que se trata de una cifra tan disparatada que es sencillo comprobar que es absurdamente exagerada. En efecto, pocos días después de iniciada, la nueva administración pidió al Consejo Fiscal (una comisión independiente de técnicos cuya función es verificar la razonabilidad de las estimaciones oficiales) su opinión sobre el estado de las finanzas públicas. Este consejo respondió que el déficit fiscal estaba en línea con lo anunciado por el saliente ministro de Economía y que, se proyectaba, cerraría el año en 3% del PBI. Más aun, los documentos más importantes de política fiscal preparados por el nuevo gobierno, el Marco Macroeconómico Multianual Revisado y la Declaración de Política Macro Fiscal, estiman la misma cifra de déficit fiscal, habiendo este último sido aprobado a fines de octubre. 

Entonces, para que sea cierto lo que afirman el primer ministro y el ministro de Economía, el gobierno tendría que reducir el déficit fiscal en 0,8% del PBI (S/5.400 millones) en tres meses, lo que equivale a ¡3,2% en un año! Eso es, simple y llanamente, imposible. 

Más difícil aun, porque lo que viene haciendo el gobierno es acelerando el gasto en vez de reducirlo, que es lo que se esperaría si fuese verdad que han heredado un déficit tan grande. Ello se puede comprobar con la autorización solicitada la semana pasada al Congreso para transferir S/750 millones a algunos gobiernos subnacionales y ministerios.

Cabe mencionar que se prevé que el déficit fiscal va a terminar en 3% y no en 2,5%, como estaba inicialmente planeado, debido a un ritmo de devolución de impuestos mayor que el previsto pero temporal (no se esperan grandes inversiones como las que lo generan). Eso quiere decir que aun si el gobierno no hace nada el déficit fiscal será de 2,5% del PBI en el 2017, precisamente la cifra a la que han prometido llegar.

Lamentablemente, la del 3,8% no es la única cifra tomada a la ligera. El gobierno sigue sin revelar cuánto costarán las medidas tributarias para las que solicitó facultades legislativas, que estimaciones independientes calculan en S/2.000 millones anuales. Y de acuerdo con el Consejo Fiscal, el gobierno tampoco ha precisado en su Declaración de Política Macro Fiscal si la guía para establecer topes de gasto será el déficit fiscal observado o el estructural, lo que afecta seriamente la predictibilidad de la política fiscal de esta administración. 

No se trata de discusiones estériles entre economistas sino de la credibilidad de la política económica del país, cuyo manejo profesional ha sido una constante durante los últimos 25 años. A este gobierno no le queda más que estar a la altura.