Enzo Defilippi

Profesor de la Universidad del Pacífico

No sé si a ustedes les pasa, pero mientras más sé de lo poco que conozco a profundidad, más consciente soy de mi ignorancia sobre todo lo demás. Así que, si hay algo que no entiendo de temas que no son los míos, prefiero preguntar antes de afirmar.

Uno de los temas sobre los cuales conozco poco es cómo combatir una epidemia. Quizás por eso no entiendo por qué, según el Ministerio de Salud, los menores de 14 años no deben usar bicicletas ni patinetas durante la media hora al día que pueden salir a la calle. ¿Aumenta su probabilidad de contagiarse? ¿Incentiva el contacto físico con otros niños (con los que se supone no pueden jugar)? Si es así, me gustaría ver la evidencia o, al menos, escuchar el razonamiento que justifica esta restricción. Porque yo, por más que le doy vueltas, no la entiendo.

Tampoco entiendo por qué los menores de 14 años pueden salir media hora al día, pero los jóvenes de entre 14 y 18 no. ¿No es suficientemente duro para ellos no poder estar cerca de sus amigos o darles un beso a sus enamoradas? ¿Acaso los adolescentes no se deprimen? ¿Son un grupo de riesgo, quizás? Si esta medida tiene una justificación, no me parece evidente.

Entiendo menos aún por qué, si el uso de autos particulares está restringido a un pasajero por vehículo, aún se necesita una autorización para usarlos. ¿Qué diferencia hay si salgo a comprar a mi distrito o a otro cuando el aforo está restringido en todos lados? ¿Voy a contagiar a alguien yendo solo en mi auto? ¿No es eso menos riesgoso que usar transporte público o taxis? ¿Lo es más que andar en bicicleta?

Por otro lado, desde el lunes pasado se pueden prestar servicios de peluquería a domicilio. Es decir que, tomando las medidas adecuadas, el Gobierno considera que la probabilidad de contagio de esta actividad es baja. Entonces, no entiendo por qué no pueden abrir las peluquerías con un aforo limitado y manteniendo la distancia entre clientes. Lo mismo con los negocios de calzado, ropa, artículos de oficina y otros cuya operación ha sido autorizada pero solo por comercio electrónico. ¿Por qué? ¿Acaso el Gobierno considera que interactuar con un vendedor de zapatos o libros es más riesgoso que hacerlo con un peluquero? ¿Cuál es la evidencia de que las farmacias, bancos y bodegas (que se han mantenido abiertas) han incentivado los contagios? Si esa evidencia no existe, ¿qué justifica una restricción tan costosa para millones de peruanos?

Asimismo, como sabe cualquier empresario que tiene un catálogo en línea, el comercio electrónico requiere de sistemas de manejo de inventarios relativamente sofisticados que muchos negocios grandes ni tienen. ¿Lo van a tener mypes como zapaterías, tiendas de ropa y ferreterías de barrio? ¿Ha consultado el Gobierno con especialistas antes de afirmar que son una alternativa razonable para ellas? ¿No está fomentando la venta a puerta cerrada, y con ello, la informalidad?

Es mucho lo que no entiendo, pero hay algo que sí: las restricciones poco razonables no salvan vidas, pero sí imponen altos costos al bienestar y la economía de los peruanos. Y no hay nada más absurdo que insistir en lo que no funciona.

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