Perro que ladra puede morder, por Enzo Defilippi
Perro que ladra puede morder, por Enzo Defilippi
Enzo Defilippi

Profesor de la Universidad del Pacífico

Al igual que a muchos de ustedes, el resultado de las elecciones en Estados Unidos me dejó en shock. No porque no entienda por qué ocurrió, sino porque nunca creí que fuese posible.

En mi opinión, la presidencia de Donald Trump será una amenaza para la seguridad y prosperidad mundial. Que durante su campaña electoral haya dicho una cosa y luego lo contrario en prácticamente todos los temas importantes, desde el cambio climático a la proliferación nuclear, no hace de él un perro que ladra pero que no muerde. Más bien, el hecho de que haya ganado a pesar de haber amenazado con encarcelar a su oponente y acallar la prensa libre, cuestionado la independencia del Poder Judicial por el origen étnico de un juez, y dado múltiples muestras de misoginia y racismo, hacen temer que sus votantes lo apoyen aun si decide poner en práctica las políticas más radicales que prometió. 

La victoria de Trump no solo ha sido celebrada por organizaciones siniestras como el Ku Klux Klan, sino también por políticos que gobiernan o esperan gobernar desdeñando los derechos de los demás. Por Vladimir Putin, por ejemplo, cuya política internacional (la anexión de Crimea, la intervención en Siria, su apoyo a los separatistas rusos en Ucrania y Osetia del Sur) revela la creencia de que las potencias deben usar su fuerza para imponer su voluntad a otros países, tal como ocurría en el siglo XIX. Las críticas de Trump al tratado de no proliferación nuclear con Irán y a los acuerdos comerciales firmados por su país revelan una similar mentalidad de ‘bully’.

Políticos de la extrema derecha que hoy amenaza Europa, como Marine Le Pen (Francia), Nigel Farage (Reino Unido) y Geert Wilders (Holanda), también han apoyado y celebrado la victoria de Trump, y no por casualidad. Están seguros de que él será más permisivo con cualquier barbaridad que pretendan hacer que otro presidente que no haya ganado las elecciones proponiendo prohibir la inmigración de musulmanes y deportar a millones de latinos. 

Según Yascha Mounk, profesor de la Universidad de Harvard, si bien Estados Unidos siempre se ha mostrado dispuesto a pactar con regímenes horribles, sus alianzas más fuertes han sido con democracias liberales, lo que ya no es seguro bajo la presidencia de Trump. Por ello, los resultados del martes pasado podrían cambiar, para siempre, lo que hoy entendemos por Occidente.

Como sucedería con cualquier otro país, es muy probable que las políticas proteccionistas de Trump debiliten la economía de Estados Unidos. Y con ella, la de países como el Perú, que depende tanto del comercio con este país como de los precios de materias primas que se reducirían ante la perspectiva de una guerra comercial con China. Sin embargo, no creo que la economía baste para estimar el efecto de esta elección sobre nuestras vidas. 

Los peruanos como yo admiramos a Estados Unidos por los valores que representa: libertad, tolerancia, igualdad ante la ley. Una sociedad que, al menos en esos aspectos, aspiramos a imitar. Con la elección de Trump, quienes viven en ella nos están diciendo que vayamos a buscar inspiración a otra parte.