Chapa tu tema y mete floro, por Fernando Vivas
Chapa tu tema y mete floro, por Fernando Vivas
Fernando Vivas

Columnistas, cronista y redactor

fvivas@comercio.com.pe

El viejo truco del debate distractivo: pena de muerte para violadores de niños, Fuerzas Armadas a combatir la , legalización de la marihuana, por violación. 

Propuestas nada descabelladas, pero requieren consensos o reformas constitucionales que sus autores no están en condiciones ni tienen reales ganas de generar. Si no tienen voluntad política, ¿por qué diablos las lanzan? Pues para llamar la atención sobre su vocación de poder si son líderes en ascenso o para distraer al ojo público si son autoridades en ascuas.

Notarán entre estos temas, uno –el aborto por violación– asumido muy en serio por quienes lo gritan. Hay ONG feministas en pie de lucha por esa causa. Yo estoy de acuerdo con ellas y no solo en casos de violación. Respeto el derecho de la mujer a abortar por cualquiera que sea la razón, pero con un plazo bastante limitado para ejecutar su decisión y con ciertos requisitos como consultas legales y psicológicas para advertirla de las consecuencias. Además, el acaba de hablar de perdón para mujeres que aborten.

Pues esa posición feminista ya fue desestimada hace unas semanas por abrumadora mayoría congresal en las comisiones de Constitución y Justicia, que archivaron un proyecto de despenalización presentado por iniciativa popular. El gobierno no pidió a sus congresistas que voten a favor ni presentó otro proyecto en el mismo sentido. Es más, Ana Jara, partidaria de la penalización, ¡fue ministra de la Mujer!

No nos engañemos: la foto de Nadine y sus hijas defendiendo la campaña Déjala Decidir y las declaraciones de Ollanta, en entrevista con Augusto Álvarez, coincidiendo con su esposa, son puro floro sin voluntad política. La pareja tuvo varias temporadas con la sartén por el mango para hacer algo al respecto. Las feministas no son tontas y han tomado las tardías declaraciones con pinzas.

Chapa tu tema y mete floro es una vieja táctica de despiste. Cuando uno está cayendo por la pendiente se arropa de cualquier bandera que tenga a mano para amortiguar el golpe. Y cuando uno escala, se agarra de ella para tomar más impulso. Los privatizadores posan de nacionalistas (Keiko se pronunció, en principio, por la participación de Petro-Perú en el lote 192, aunque luego matizó sus declaraciones); los nuevos liberales fungen de viejos paternalistas (Alan quiere un ministerio de la juventud) y PPK agarra y desecha banderas con la velocidad con la que un chibolo ‘fluye’ entre una chica y otra.

Prepárense para un carnaval de temas polémicos y distractivos. Y cuando alguien nos salga con uno de ellos, preguntémosle: ¿tienes un proyecto de ley al respecto?, ¿qué harás para generar mayoría?, ¿cómo plantearás la reforma constitucional? y ¿cómo denunciarás los tratados internacionales que se oponen a tu ‘ideota’? Si no tiene respuestas, será desenmascarado. El boca suelta pilló un buen tema para llamar los reflectores sobre su paquete de ofertas o para desviarlo de su rabo de paja.

Con el paso de las campañas, nos hemos vuelto desconfiados del abuso de temas y banderas. El antichilenismo ya no arde como antaño, tampoco el anticomunismo o el antiderechismo recalcitrantes. Sin embargo, aquellos temas que se entroncan con necesidades y reclamos vitales, discriminación, educación, medio ambiente o TV basura sí generan barullo. Alertas a los floreros.