No creo que Urresti llegue al 2016, por Fernando Vivas
No creo que Urresti llegue al 2016, por Fernando Vivas
Fernando Vivas

Columnistas, cronista y redactor

fvivas@comercio.com.pe

No desesperen, amigos ‘antitodo’ que anticipan, con un gancho en la nariz, su simulación de voto 2016: ¡o Keiko, ay no! ¡Urresti o Alan, no por Dios! ¡Urresti o PPK, qué ha hecho el Perú para merecer esto!

Lo más probable es que el dilema lo protagonicen cualquiera de esos tres y un ‘outsider’ que no conocemos aún (o sí, pero no hemos tasado sus intenciones). Porque la ley de oro de las candidaturas sigue en pie: nadie en su sano juicio se lanza al agua tan temprano para que lo devoren las pirañas. Se aguantarán hasta el próximo semestre. Si alguien lo hizo antes, es porque tiene problemas con la ley y le conviene pegarla de perseguido. Toledo hizo amago de lanzamiento cuando le reabrieron ; Nadine insinuó que va al Congreso en medio de las investigaciones del Ministerio Público acerca de sus ingresos; Mauricio Diez Canseco posa de candidato cuando la Sunat fiscaliza sus empresas; hasta Tongo anuncia candidatura envuelto en una denuncia por acoso a una menor.

No quiero comparar a Urresti con Tongo, pero podría quedar peor que Tongo si, llegado el momento del juicio oral por el asesinato del periodista Hugo Bustíos, los testigos lo apabullan. Por supuesto, su defensa buscará postergar, retacear, variar esos testimonios, pero tiene un serio problema: , su jefa en el partido al cual acaba de ingresar como ‘soldado raso’, también es investigada por el Ministerio Público. Y con tal de conjurar los riesgos de una acusación firme, bien podría contentar a fiscales y opositores colaborando con la justicia en el Caso Urresti. Ya Ana Jara, en entrevista con Milagros Leiva, empezó sutilmente a apuntar en esa vía. Imaginen algo así como: “Gana Perú quiere que, con el caso del que se acusa a nuestro militante Daniel Urresti, se contribuya a la verdad y a la reconciliación”.

Total, ¿qué son los cambalaches financieros de Nadine para administrar fondos de campaña y, supuestamente, sacar una tajada para su supervivencia frente a la posible coautoría intelectual en el asesinato de un periodista que no era terruco? El soldado Urresti podría ser carne de cañón en la guerra, interna y externa, que librará Gana Perú para decidir su continuidad en el 2016.

Los cuatro años que lleva de gobierno han mostrado a un partido presto al desbande. Muchos se han ido, a pesar de estar en la bancada del poder, por sentirse relegados, maltratados y traicionados. Otros se irán pronto, presumo, entre la pica por el mal gobierno y la angurria por buscar nuevas plataformas para seguir en carrera. Entre el desbande y el rearme de una nueva lista congresal, la candidatura aún no oficial de Urresti será golpeada como piñata.

Estaremos muy atentos al proceso interno en Gana Perú para elegirlo candidato. Cualquier militante o facción que presente otra candidatura se ganará un mediático poroto, así que es probable que los haya. Marisol Espinoza, que es mujer fiel, podría recuperar su predicamento en el partido como candidata presidencial y Ana Jara ser la número dos –luego de Nadine– en la lista. O viceversa. 

No especulo ni pronostico más. Puedo equivocarme y Urresti escala en las encuestas, posterga su juicio y se lanza con todo, atarantando a los propios humalistas con promesas como esta: “Pondré orden, no robaré, y nadie me jalará el saco”. La previa de la campaña será divertida.