(Foto: Archivo El Comercio)
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Fernando Vivas

Columnistas, cronista y redactor

fvivas@comercio.com.pe

1. No insistan, por favor, en el enfoque del ‘terrorismo de género’ en manos de los ‘incels’ (célibes involuntarios), a propósito del crimen de Carlos Hualpa contra . El nuevo vocabulario puede dar un ropaje seductor y fashion a una matonería más bien atávica que, al menos aquí, no tiene indicios de ser organizada. Hualpa es un lobo solitario que aúlla un grito similar al de otros machos que atentan contra los avances universales de las mujeres. Para lo que hizo no necesitaba redes.

Y a mis amigas feministas les digo que no se frustren cuando alguien trata de explicar los feminicidios como fruto de una insania mental. Es cierto que Hualpa, como otros criminales, estuvo cuerdo para planificar, ejecutar y huir. Los rasgos psicopáticos que sin duda tiene no son atenuantes. Pero si a alguien le cuesta explicarse la maldad humana y prefiere ver allí una señal de locura, no se indignen, conmuévanse. Esas personas igual estarán de acuerdo con el castigo y con la prevención. Que un crimen horrible no sirva para trazar líneas divisorias, sino para hacer causa común.

2. y están libres por demora fiscal más que por indulgencia del TC. Con ellos afuera, el debate político de los imputados –que son la mayoría de líderes de peso– se nivela. Que sirva para respondernos qué tan criminal es lavar activos en campaña respecto a corromperse en la gestión pública. Que sirva para que dosifiquemos nuestra indignidad, mientras ellos, que hicieron pasar una aventura caudillista conyugal por candidatura triunfal, ahora confunden carcelería con martirologio.

3. El diálogo -no es tan importante como lo era el de PPK-Keiko, pues ahí sí hubo un tremendo atoro que nunca se destrabó. Villanueva ya hizo una buena chamba de acercamiento. Pero sí sería bueno que Vizcarra, por propia iniciativa, complemente y refuerce lo hecho por su primer ministro. Que le dé su lugar a Keiko, visitando a  y siguiendo una ronda que lo lleve más allá de bancadas y partidos, que lo lleve hasta gremios y sindicatos que se sentirían reconocidos con una visita de Estado.

4. Los ppkausas están resentidos y frustrados. Perdieron un líder y no sienten que hayan ganado otro, pues Vizcarra anda preocupado en marcar sus diferencias con PPK y mantener relaciones armónicas con las otras bancadas. ¿Pero qué querían? ¿Un homenaje a su fundador luego de todo lo que nos hemos enterado de él? ¡Vamos! Estamos viviendo una apurada transición que exige del gobierno y de ellos que se traguen algunos sapos para restablecer un sistema de enlace y representación parlamentaria del Ejecutivo, que fortalezca la gobernabilidad.