"Ante la inminencia de un futuro cercano difícil, los ciudadanos debemos ser participantes activos".
"Ante la inminencia de un futuro cercano difícil, los ciudadanos debemos ser participantes activos".
Rolando Arellano C.

Doctor en Administración de Empresas

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La diversidad del próximo augura 5 años de gobierno difícil. Por ello, los ciudadanos debemos evitar cometer siete grandes errores democráticos y ser un eje de solidez para el país. Veamos

Error 1. Creer que el derecho y deber ciudadanos se acaban luego del voto. Si en lugar de aceptar el incumplimiento de las propuestas nos mantuviéramos vigilantes para señalar las faltas desde el inicio de su mandato, los elegidos sabrán que no podrán decepcionarnos impunemente. Las redes sociales son allí nuestros grandes aliados.

E2. Creer que las autoridades que elegimos son nuestros jefes. Si entendiéramos que el presidente, los congresistas y los alcaldes son nuestros subordinados, a los que encargamos el cuidado de nuestros bienes, veríamos que ellos le deben obediencia al pueblo, y que podemos exigirles que cumplan con lo que este le ordena.

E3. Creer que la corrupción es responsabilidad de las autoridades. Si en lugar de esperar a que solo se combata desde dentro, todos fuéramos denunciantes activos de los actos pequeños y grandes de corrupción que vemos, los corruptos temerían más actuar.

E4. Quedarnos callados ante “la administración ineficiente a causa del papeleo y las formulaciones superfluas”, que es como la RAE define a la burocracia. Si la denunciáramos públicamente, mejoraríamos el sistema y apoyaríamos a aquellos buenos servidores públicos que también sufren ese problema.

E5. Considerar a la política como un tabú, que solo se ataca y cuestiona. Si en nuestra vida diaria analizáramos lo malo y lo bueno que conlleva, tendríamos mejor disposición para participar en ella, como vigilantes o como actores capaces. Y evitaríamos que solo participen quienes están dispuestos a sufrir la inmensa crítica social.

E6. Creer que toda experiencia política es dañina. Si en vez de prohibir la reelección nos diéramos la oportunidad de determinar con nuestro voto responsable qué políticos deben irse y cuáles continuar, defenderíamos a los buenos elementos y crecería la calidad que recibimos a cambio.

E7. Pensar que la democracia es instintiva. Si promoviéramos que nuestros niños aprendan a elegir al presidente de la clase desde el nido, la escuela primaria y el colegio, comprenderían la importancia de elegir y ser elegido, y no llegarían sin experiencia alguna a escoger presidentes y congresistas.

En fin, ante la inminencia de un futuro cercano difícil, los ciudadanos debemos ser participantes activos para que el país mantenga la estabilidad que todos, en especial los más pobres, necesitan. Hacerlo es un derecho, pero, sobre todo, un deber ciudadano.