" Y si pierde, que recuerde que casi la mitad de la población espera que sea una fuerza vigilante para hacer que el país no se deteriore con los cambios propuestos por la oposición." (Composición: El Comercio)
" Y si pierde, que recuerde que casi la mitad de la población espera que sea una fuerza vigilante para hacer que el país no se deteriore con los cambios propuestos por la oposición." (Composición: El Comercio)
Rolando Arellano C.

Doctor en Administración de Empresas

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Creo que el despertar ideal del lunes 7 de junio debería ser uno donde todos los peruanos sientan que han ganado algo. Pero también donde todos sintamos que debemos trabajar para que esa ganancia se haga efectiva. Veamos.

Si ganase, su lunes ideal debería ser uno donde entienda que si no tiende puentes con la ciudadanía que no votó por él, su gobierno será tremendamente problemático. Y si hubiera obtenido una respetable votación, pero sin haber llegado a ser elegido presidente, alegrarse. Porque así tendrá tiempo para prepararse mejor personalmente y presentarse luego con propuestas que no deba negar, y un equipo técnico que lo ayude y no lo ponga en problemas como el actual.

El lunes 7 ideal para sería el de un triunfo con ligera holgura, pero donde entienda que una gran parte del país prefirió no votar por ella. Y que le han dado la oportunidad de hacer un gobierno ejemplar, para que su apellido pase a la historia con menos estigma. Y si pierde, que recuerde que casi la mitad de la población espera que sea una fuerza vigilante para hacer que el país no se deteriore con los cambios propuestos por la oposición.

Para los votantes de Pedro Castillo debería ser un lunes de orgullo, si este gana, pero entendiendo que para hacerlo debió moderar mucho sus planteamientos iniciales. Y si no gana, deben entender que tienen fuerza para exigirle a Lima más atención, pero que sobre todo pueden y deben elegir autoridades regionales y locales más honestas y eficientes.

Los votantes por la candidata ganadora, si se dieran así las cosas, deberían despertarse con la tranquilidad de que votaron por la opción más capaz de gobernar. Y también con el deber de trabajar para integrar más al país, pues esperar a que la unidad se dé solo por la inercia económica no es suficiente. Y si ella perdiese, aceptar que una mayoría de la población decidió un camino distinto, que debe respetarse.

Pero cualquiera sea el resultado final los votantes por Fujimori, por Castillo o esa minoría (esperemos mínima) que opto por votar blanco viciado, el lunes 7 de junio, que es el día de la jura de la bandera, deberíamos asumir una posición de apoyo vigilante democrático. Apoyo para que el gobierno elegido pueda actuar en beneficio del país. Vigilante, para que vaya por el buen camino que todos deseamos. Y democrático porque nos guste o no el resultado electoral, lo peor que puede pasarle al país es que se plantee una confrontación cada vez mayor entre peruanos. Porque si bien el resultado de la elección no está en manos de cada elector individual, la actitud que asumamos ante este resultado sí es una decisión que corresponde a cada quien.

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