"El fracaso no tendrá un solo responsable, como creen los politicastros de turno. Las semanas que vienen serán decisivas".
"El fracaso no tendrá un solo responsable, como creen los politicastros de turno. Las semanas que vienen serán decisivas".
Pedro Tenorio

Analista político

Hace dos años nadie esperaba mucho de . Hoy de él se espera ‘todo’ (liderar al país hasta superar la pandemia es el esfuerzo más grande que le ha tocado enfrentar a un político en décadas), pero hay momentos en que el presidente parece no dar pie con bola. De otro lado, del Congreso nunca se espera nada bueno y esto es pésimo admitirlo. Así las cosas, ambos poderes deberían trabajar de manera coordinada en medio de la emergencia, pero ello no sucede.

¿Hay razones para evitar la confrontación y pasar a un período de entendimiento en el que ambas partes ganen políticamente? Pienso que sí, tal como sucedió durante El Niño costero del 2017 cuando Ejecutivo y Congreso –de abrumadora mayoría opositora– acordaron empujar el carro en una misma dirección. Las heridas políticas de la campaña electoral aún estaban abiertas, pero se pudieron dejar de lado las tremendas animosidades. Es decir, hace tres años las partes hicieron lo que se esperaba de ellas.

Ahora la foto es distinta: el Congreso se siente fortalecido por el apoyo popular que está cosechando y juega sus propias cartas. La encuesta nacional de Ipsos publicada esta semana registra el 52% de la aprobación ciudadana. ¿Cuándo fue la última vez que recibieron el aplauso de más de la mitad de los encuestados? Son más de 30 puntos porcentuales si se compara con la ‘fotografía’ de hace tres meses. Tal era el mundo político anterior al coronavirus.

Números así alientan el afán populista de un Parlamento compuesto por organizaciones que ya se ven disputando las elecciones del próximo año. Sin embargo, todas saben perfectamente –o deberían saberlo– que no pueden apostar al obstruccionismo contra el Gobierno. Ese es un rol que nadie les perdonaría de cara al 2021. Por tanto, sí tendrían algo muy valioso que ganar si optan por dejar atrás esta absurda pugna.

A Vizcarra y compañía también les conviene abandonar el tono belicoso con el que se refieren al Congreso. Vicente Zeballos debe comparecer ante el Parlamento para buscar el voto de confianza a su Gabinete y a los actos de Gobierno durante los meses en que no funcionó el Legislativo. Vizcarristas y opositores no pueden actuar como el taxi colectivo que arrasa con todo a su paso.

Las cifras económicas y los indicadores de bienestar social –hoy en cuidados intensivos– indican que nos esperan semanas y meses muy difíciles. Salir del hoyo nos va a costar muy caro y requerirá de un esfuerzo conjunto. El fracaso no tendrá un solo responsable, como creen los politicastros de turno. Las semanas que vienen serán decisivas.