“Los principales afectados ante una crisis de credibilidad como esta son los militantes activos del partido”.
“Los principales afectados ante una crisis de credibilidad como esta son los militantes activos del partido”.
Pedro Tenorio

Analista político

A raíz de los recientes acontecimientos, sí se puede afirmar que tiene aptitudes para presidente... de los Perú Runners. La manera cómo dejó atrás una emergencia, un amago de incendio ocurrido en Miraflores en mayo del 2018, detonó en esta última semana de campaña obligando a del Partido Morado a afrontar una situación bochornosa que los distrajo en este tramo clave de su búsqueda de votos. Más allá de sus efectos electorales, que analizaremos con mayor certeza en las próximas semanas, sí es importante comprender a quiénes afecta principalmente, y si ello puede marcar negativamente el rumbo de una candidatura que se proyectaba con amplias expectativas al 2021.

En esta columna creemos que los principales afectados ante una crisis de credibilidad como esta son los militantes activos del partido y aquellos que, sin un carnet de por medio, reconocen ante amigos y familiares –en estos tiempos de poderosas redes sociales– que creen y apoyan a determinado candidato. Ellos constituyen un punto de apoyo fundamental en la viralización de mensajes y en la defensa de quien encarna ese ideal (se apellide Guzmán, Mendoza o Fujimori). Y son los que “se quedan sin piso” cuando un líder político no es quien se supone que era. Lo vimos más recientemente con Keiko Fujimori y Pedro Pablo Kuczynski, y ahora es el turno del –todavía– candidato presidencial morado.

Hoy sus defensores más entusiastas comienzan a entender que hay una línea de la cual, una vez que se cruza, es prácticamente imposible regresar. Le pasó a PPK a Alberto Fujimori –traicionando a tantos que se habían fajado en defensa de su permanencia en la presidencia–, y le ocurrió también a Keiko Fujimori cuando abandonó el sueño de construir un gran partido de derecha (“derecha popular”, dicen ahora) a cambio de priorizar su deseo de revancha contra PPK y luego afrontar, de la peor manera legal y mediática posible, la investigación del equipo especial Lava Jato.

Defender lo indefendible y tragar sapos ajenos es el peor trance para quienes aspiran a enterrar la “vieja política” y es lo que les ha tocado hacer esta semana a quienes creían que con Guzmán a la cabeza no pasarían por ello. Los resultados electorales del domingo 26 nos dirán no solo qué partidos saldrán fortalecidos, sino qué liderazgos se proyectan al 2021. Digamos que los morados tenían todo el derecho de “salir corriendo” dejando atrás a Guzmán en medio del escándalo, pero no lo hicieron. ¿Pagarán un precio? Pronto comenzaremos a saberlo.