3. YouTube. Por un pago de US$1,650 millones, Google cerró un acuerdo de compra con la web de publicación de videos gratuitos YouTube. La operación se realizó en octubre del 2006. (Foto: Reuters)<br>
3. YouTube. Por un pago de US$1,650 millones, Google cerró un acuerdo de compra con la web de publicación de videos gratuitos YouTube. La operación se realizó en octubre del 2006. (Foto: Reuters)<br>
Luciana Olivares

El título de esta columna, al que, por supuesto, le deberíamos agregar una pregunta adicional (¿me sienten?), no es otro Thalía Challenge. Pero sí es un challenge o, mejor dicho, un reto: aquel que todos los días tienen las marcas al dirigirse a sus audiencias.

Con la actual atomización de los medios de comunicación y abundancia de estímulos, es cada vez más difícil que tu consumidor te oiga, te escuche. Y, sobre todo, es cada vez más retador que desarrolle algún sentimiento hacia tu mensaje, aquello que en el márketing llamamos vinculación emocional.

Esta compleja situación ha hecho que muchas marcas incorporen en su estrategia una herramienta que les permita cambiar su monólogo por una conversación activada por un tercero (que, claro, sea un amigo de la casa). De eso se trata el influencer marketing, una herramienta que te permite utilizar como medio de comunicación, pero sobre todo de recomendación, a una persona con determinada influencia en algún campo específico. Esta utiliza sus plataformas digitales para comunicarse con su comunidad de seguidores.

Si bien muchos influencers son elegidos por su número de seguidores en las redes sociales, para una buena estrategia de influencer marketing el tamaño no importa. Hay otros criterios tan o mas importantes, como la capacidad de segmentación, no solo en targets tan complicados de alcanzar como los millennials, sino también en audiencias muy específicas y especializadas. La afinidad que exista entre estas últimas y el producto hará que la recomendación de los influencers sea mas creíble y efectiva.

Lo más importante para lograr un resultado exitoso es hacer una buena selección, investigando, utilizando data y, por supuesto, algo de olfato. Aquí no sirve seguir la ley del mínimo esfuerzo buscando quién tiene más seguidores y listo el pescadito. La belleza de esta herramienta es descubrir potenciales influencers que con el menor CPE (costo por engagement) logren una interacción alta con el contenido.

¿Y qué hay del costo? Según Influmedia, una de las más respetadas agencias de influencers en el Perú, el precio de una campaña es relativo. Por ejemplo, se puede activar desde US$2.000 con algunos influencers.

Si después de leerme te estás preguntando si tú puedes ser un influencer y ganarte unos dolarillos, la respuesta es sí. Influencer puede ser un gasfitero creando tutoriales o una proactiva mamá, de esas que en el infaltable chat de las mamis del colegio recomienda cómo combatir la tos –haciendo hincapié en la marca del jarabe, por supuesto–.

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