(Foto: Archivo El Comercio)
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Fernando Vivas

Columnistas, cronista y redactor

fvivas@comercio.com.pe

: Kenji ya fue, estaba deshecho antes de que tú dijeras que no querías hacer leña del árbol caído. Ya no le preocupa competir contigo, sino conjurar posibles inhabilitación y cárcel y sostener el indulto en el tiempo. Y para todo esto, tú ya diste tu palabra: que no usarás tu poder político para beneficiar a tu padre. Por extensión, lo mismo se aplica a .

Tu problema es otro y estalló cuando te libraste de Kenji responsabilizándote políticamente de la difusión de los ‘mamanivideos’. No sé si fuiste plenamente consciente de que lo que estabas haciendo no era solamente un golpe contra tu principal enemigo (), que pretendía comprar a algunos de tus congresistas, sino una purga de aquellos. Kenji y los ‘avengers’ entraron al Congreso porque tú los autorizaste y les diste alas. Y no son los únicos desechables: ahí está, para poner un solo ejemplo, Yesenia Ponce, cuyas mentiras para salir del atolladero de la hoja de vida bamba son bastante más graves que la mentira inicial sobre sus estudios.

Te añado un argumento esencial por el que la purga es inevitable: la selección de congresistas está viciada porque corresponde a un sistema electoral basado en el monto del que cada cual aporta. Emprendedores con maña, que no saben ni quieren disociar la política de sus intereses más o menos lícitos, más o menos formales. Joaquín Ramírez, tu ex secretario general ya purgado, fue la más empoderada expresión de aquello. No lo digo por sus negocios, hoy bajo escrutinio fiscal, sino porque participó en el ‘cásting’ de congresistas.

Bueno, pues, luego de todo lo que ha pasado en el país y de la lucha contra la corrupción a la que estás obligada junto al Ejecutivo, tendrás que seguir la purga. Si perdieras demasiada gente, digamos hasta quedarte con 30 (no exagero, la cifra se la oí a alguien de tu grupo), resígnate a ganar batallas legislativas votando junto a otras bancadas. Mejor es ser primera mayoría acuerdista que mayoría absolutamente podrida. Además, ¿no era tu divisa la lucha contra la corrupción?

Viajar por el país dándote un ‘baño de bases’ en pro de las elecciones regionales está bien; pero se percibe en esa gira una evasión a una decisión que tienes que tomar en Lima, con tu gente, en tu cuartel de la calle Los Morochucos: bregar para que a Fuerza Popular se lo recuerde por conducirnos, entre otras cosas, a una reforma política. Es el colmo que dejes que el Ejecutivo te gane con propuestas que debieran estar en la cancha del . Es cierto que tu gente no se pone de acuerdo en temas esenciales como bicameralidad y voto preferencial; pero ahí está tu reto. Convencerlos de que no se los recuerde por obstruccionistas, sino por fiscalizadores y reformistas .