(Ilustración: Giovanni Tazza).
(Ilustración: Giovanni Tazza).
Rolando Arellano C.

Doctor en Administración de Empresas

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Cerca del 12 de octubre, fecha en que el idioma español llegó a América, conviene reflexionar sobre lo mucho que perdemos si dejamos que otra lengua distorsione nuestro idioma. Por ello les transcribo un extraño informe que me llegó sobre la influencia del idioma del león en la selva. Veamos.

“Antes todos en la selva hablaban su idioma nativo, pero el problema empezó cuando algunos animales, creyendo que les daba estatus, empezaron a mezclar su lenguaje con el leonés. Algunas vacas por ejemplo, entre sus ‘muuus’, soltaban ‘grrauf’ y ‘mrrmiaus’ aunque su manada no los comprendiera, y era gracioso escuchar a monitos que al querer copiar el ‘gruauu’ de los felinos, sonaban ‘kiauuu’ y todos se reían. Igual pasaba cuando unos venados llamaron a sus crías Leonardo en vez de Bambi, y algunos burritos se presentaban como Simba. Fue mucho más grave cuando unas palomas se accidentaron al usar el leonés como idioma de vuelo, pues no tenía palabras como planear, elevarse y aterrizar.

El problema creció cuando los incondicionales del felino empezaron a copiarlo en todo, para mostrarse igual de fuertes y poderosos. Eso fue desastroso para esos conejos que decidieron comer carne y al no poder cazar tuvieron que comprarle al león la que necesitaban. El león por su lado empezó a considerar natural que todos ‘sus súbditos’ hablaran su idioma, y no aprendió el de los otros. Así, mostrando su rubia melena (dicen que era solo una peluca) iba a todas partes exigiendo que le hablaran en leonés.

Eso fue obedecido por animales de poca fuerza, que incluso se disculpaban de no hablar bien su idioma cuando este los visitaba. Pero no pasaba con los más fuertes como los rinocerontes y los osos, que continuaron hablando tranquilamente su propia lengua. Más bien, el oso panda chino y el gran oso siberiano, cuando venía de visita no le hablaban en leonés como el león exigía, y le mostraban que su monolingüismo en vez de ser su fortaleza, era su gran debilidad.

Por su lado los elefantes, sabiéndose los verdaderos reyes de la selva, ayudados por los bellos papagayos, empezaron a aprender muchas lenguas de las otras especies. Ellos sabían que la mejor forma de comunicarse con sus súbditos era en el idioma de cada quien. Solo a veces, si había varias especies y estaban seguros de que todos lo comprendían, usaban un leonés perfecto y sin mezclas, como lingua franca.

Mirando desde arriba, las jirafas, los únicos grandes mamíferos mudos, sin poder gritar para advertirles a los otros del peligro que corrían, pensaban en lo mucho que defenderían su idioma, si lo tuvieran. Porque sabían que la lengua es una fuerza que une y protege a los miembros de una especie”. Les deseo ‘a nice week’.

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