Millones de empresarios, por Rolando Arellano
Millones de empresarios, por Rolando Arellano
Rolando Arellano C.

Doctor en Administración de Empresas

En la reciente ceremonia de cambio de presidencia de la , entidad que agrupa a muchos gremios empresariales del Perú, tanto el presidente saliente como el entrante hablaron de la importancia de incluir allí a los medianos y pequeños empresarios. Corroboraron así la trascendencia del más grande fenómeno social y económico del Perú de los últimos 20 años, el de las nuevas clases medias. Veamos.

Hoy todos entendemos que el Perú ha cambiado de manera radical. Que hemos pasado de ser un país mayoritariamente pobre a uno donde las mayorías pueden satisfacer necesidades superiores, pues si antes estaban obligadas a gastar todo su ingreso en alimentos y vestidos básicos, hoy pueden decidir con más amplitud la manera en que usan sus recursos. 

Lo que pocos saben es que quizá la mayor parte de esa prosperidad se ha generado gracias al crecimiento de la pequeña y mediana empresa.

En efecto, inicialmente los millones de migrantes en la periferia de las ciudades fueron ignorados por las grandes empresas, pues no tenían capacidad para comprar sus productos y servicios. Ese olvido permitió que los propios habitantes se organizaran para proveer lo que necesitaban y nadie ofrecía. En esa situación ideal, de gran necesidad de productos y servicios y ninguna competencia, se crearon microempresas que luego pasaron a ser pequeñas, después medianas y algunas incluso hasta grandes. Y dado que el dinero se gastaba en las mismas zonas donde se generaba el trabajo, se formó en esa sociedad paralela un círculo virtuoso de crecimiento de nuevas clases medias. Todo eso mucho antes de la subida del precio de los metales o de la demanda china.

Posteriormente, algunas empresas tradicionales se empezaron a dar cuenta de la riqueza que se había creado y comenzaron a dirigirse a esos sectores. Comenzaron así a llevar sus productos y servicios a los nuevos consumidores y encontraron que al incluir a las nuevas mayorías emergentes podían crecer mucho más y ser más exitosos que con solo los pequeños grupos a los que ya atendían.

Por ello cuando en sus discursos y , presidente saliente y nuevo presidente de la Confiep, señalaron la importancia de incluir en el gremio a los pequeños, no hicieron más que seguir el camino que el mercado está mostrando desde hace un tiempo a sus asociados. El de la conveniencia de ir más allá de los grupos tradicionales. 

¿Que no será fácil porque son personas muy distintas? ¿Que se encuentran muy atomizados y es difícil convocarlos? Ciertamente que sí, pero esas son las mismas barreras que las empresas que quieren llegar a las grandes mayorías deben superar cotidianamente. Barreras que saben que son superables, siempre que se haga con constancia, imaginación y mente abierta. 

Por el contrario, es evidente que con la amplitud todos ganan. Los pequeños porque tendrán más oportunidades de defender sus intereses, los grandes porque recibirán la fuerza colectiva de los nuevos, y el país porque, aunque parezca un cliché, juntos somos más fuertes. 

Y, por encima de todo, porque la intención de la Confiep deja muy claro que más allá de los nombres diversos que se les da, pymes, emprendedores, talleristas, etc., los empresarios en el Perú no son unos pocos, sino muchos millones.